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miércoles, 1 de mayo de 2013

¿CENSURA EN LA LITERATURA INFANTIL?


 

Tal cómo lo comentara en los artículos precedentes, intentar definir literatura infantil es una tarea casi infructuosa porque no existen parámetros estáticos para este fin. Podría decirse en primera instancia que la literatura infantil podría reducirse a la producción literaria dirigida a niños, en donde el autor en su creación bajo un género definido,  plasma una historia, personajes y una trama para ser leída por los niños. Esta premisa es simplista y errónea ya que bajo esta tesis podríamos decir, que los cánones de literatura para niños deben obedecer a estilos literarios puros, que reflejen sólo  temas para niños, marcados por una concepción de mundo delimitada por la propia sociedad, quien decide qué leen estos niños.

Bajo este enfoque, la producción literaria para niños estaría marcada exclusivamente por los hechos narrados por un autor en particular y despreciaríamos un enfoque más globalizado que incluya al autor (producción), al lector (receptor) y contexto, en donde los puntos de vista de ambos interactúan produciendo nuevos textos.

La obra literaria, en este sentido debe analizarse y valorarse considerando a su creador que está inserto en circunstancias sociales, artísticas y políticas determinadas , en donde su propia visualización del mundo y su experiencia de vida , inciden en su creación literaria. Y por otro lado el lector y receptor de la obra que se rodea de lo propio,  en un lugar y momento histórico,  tiene su propia experiencia de vida y estos elementos incidirán sin duda en su apropiación del texto. Es en este punto exacto, en donde los mediadores de lectura, especialistas, padres y docentes intentan elaborar un canon sobre literatura infantil.

Este canon estará a su vez delimitado por la propia visión del mediador en cuestión y allí radica la importancia de conocer la producción literaria que ofrece el mercado editorial, considerando la diversidad en repertorio y tendencias, intentando promover sus propios conceptos democratizadores de la lectura.

¿Qué deben leer los niños? Es una pregunta que ha estado presente desde los inicios del mundo literario infantil y en un intento de responder a la pregunta, puede surgir  peligrosamente la censura. Esta ha acompañado a la literatura como a cualquier otra expresión cultural y artística.

Entonces podríamos plantearnos la pregunta ¿De qué forma se presenta la censura en la literatura para niños? Y las respuestas podrían ser variadas, porque la censura aparece por parte de las instituciones; de la moral social imperante, de las condiciones del mercado editorial; de  la creencias religiosas y por cierto delos regímenes políticos imperantes y la censura se reflejará en prohibir autores y ediciones, cortar textos, los autores podrían autocensurarse acorde a los requerimientos sociales y editoriales, entre muchas otras formas.

En este contexto los mediadores de lectura como ya lo expresara previamente debemos velar por la diversidad  y por permitirle a los niños buscar sus propios intereses literarios, dando paso a la lectura placentera y estética y no sólo a la lectura moralizadora y formadora que pesa profundamente en los criterios de selección pedagógicos de las aulas y en la primera selección de padres y apoderados.

Me atrevería a sostener que las instituciones son las que generan la  censura al momento de promover literatura o seleccionar literatura para niños. Estamos enmarcados en una serie de condicionantes valóricas sociales  que indican muchas veces “lo que es literariamente adecuado “ y por supuesto también está el mercado en donde muchos productores como editoriales  establecen lo que debe publicarse” , lo que está marcado por el consumo, en donde la literatura pasa a ser un bien más.

 

No obstante lo anterior, existen canales paralelos de difusión y hoy con el aporte de la tecnología y TICs, la producción literaria vedada, llega de igual modo a los lectores.

Muchos países latinoamericanos vivimos la censura durante los períodos de dictadura y esto no se reflejó sólo en la producción literaria y el mercado editorial, sino también en la libertad de expresión, que hizo que muchos autores fuesen “vedados” y prohibidos por considerarse su literatura subversiva, rupturista o simplemente opositora a los modelos políticos imperantes.

Argentina en este sentido, ha discutido profusamente este tema y muchos de sus autores durante la dictadura fueron duramente atacados, se les prohibió trabajar  y las quemas de libros hacían recordar oscuros episodios de la Iglesia en el período de la Inquisición.  Chile también vivió oscuros episodios y famosas fueron las quemas de libros de la Biblioteca Nacional, efectuadas por militares.

La censura en nuestro país, llegó a todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos afectando las libertades universales. La producción editorial se redujo a niveles extraordinarios y la larga trayectoria de editorial Zig Zag  declinó. Se cerró editorial Quimantú y los libros ofrecidos a los niños en las aulas, no pasaban de clásicos  y las selecciones de los libros de textos eran estudiadas y visadas sigilosamente en el Ministerio de Educación.  Los criterios aquí aplicados en censura fueron estrictamente políticos, se esperaba una población obediente, sin libertad de opinión y expresión.

Un artículo titulado “ Literatura post dictadura “ [1]expresa que la literatura de ficción y la novela negra fueron la forma en que se expresara a través de las letras los anhelos de libertad y justicia. Dice “: Dadas las condiciones de aislamiento en esos tiempos (los espectáculos, la vida nocturna y los viajes eran prácticamente imposibles); se vuelve a los autores clásicos. Lo anterior redunda en una literatura diversa en temas, lenguajes y formas, en las que ambas generaciones expresan sus anhelos de libertad, así como sentimientos de solidaridad y justicia. De esta situación nace la llamada Literatura Chilena de Exilio, una literatura reflexiva sobre la historia reciente de Chile. Entre los representantes más conocidos de esta vertiente figuran nombres como Antonio Skarmeta, Poli Délano y y Ariel Dorfman”.  

Sin embargo registros y documentos que den cuenta de la censura en  literatura infantil en chile, son pocos y podría sintetizar en que la producción literaria existente fue regulada por los cánones sociales y políticos imperantes..

En el caso de Argentina se asemeja al nuestro, pero como sabemos  la nación hermana siempre ha tenido una prolífera vida literaria y cultural, en este caso me gustaría citar parte de un artículo de   Josefina Oliva  [2], quien  indica : “Una de las principales armas que utilizó el golpe de Estado de 1976 para derribar toda idea contraria al régimen fue un mecanismo de censura en la cultura que se reflejó en persecuciones y torturas a autores, prohibiciones de circulación de libros, canciones y otras expresiones; editoriales cerradas y bibliotecas vaciadas. Desde los mandos militares se pensaba que una de las principales formas de aniquilar al enemigo “subversivo”.

 

Por eso la cultura y la educación fueron el blanco adoptado por la denominada “Operación Claridad”. Esa ambición de acallar a toda una sociedad también se dejó ver en la literatura infantil y juvenil, donde se puso un especial énfasis no solamente en la circulación de las obras sino en sus autores y editoriales.

 

El plan de censura en la cultura instalado en la Argentina a partir del golpe de 1976 realizó un análisis minucioso de cada una de las obras, un detallado informe que estuvo en manos de intelectuales, sociólogos, historiadores, en fin, profesionales, de rango militar o de la sociedad civil. Muchos de los libros fueron censurados a través de decretos; otros por medio de notas, circulares o de listas negras, publicadas en diferentes medios o recibidas en instituciones educativas y bibliotecas. La mayoría de los decretos de prohibición fueron firmados por el ministro del Interior de la dictadura…”

 

Como ejemplo cito algunas obras infantiles censuradas en Argentina:

1.- Un elefante ocupa mucho espacio:                          

 

 

 Según el Fragmentos del informe de inteligencia consignado en el  Decreto 1774/73, Legajo Nº 2791L. CD Colección de documentos del Archivo de la DIPBA, Nº 6 Censura cultural durante la última dictadura militar Tomo I -1973-1983. Centro de documentación y archivo, se indica que[3]:

 

A- APRECIACIÓN (F.4): propicia la difusión de ideologías, doctrinas o sistemas políticos, económicos o sociales tendientes a derogar los principios sustentados por nuestra Constitución Nacional.

 

B- ANÁLISIS DE CONTENIDO: La presente publicación incluye quince cuentos escritos por Elsa Bornemann, destinados al público infantil. Todos ellos son narraciones breves, ágiles, donde se mezcla el humor, la acción, la fantasía.

 

A través de una breve síntesis podemos enumerarlos y analizarlos

de la siguiente manera:

[…]

Un elefante ocupa mucho espacio:

En este cuento, se evidencia la intencionalidad de la autora, a

través de una forma cooperante de disgregación social, tratando

de sembrar ideas disolventes en la mente infantil.

[…]

Caso Gaspar:

En este cuento existe por parte de la autora la intencionalidad de crear en la mente infantil imágenes distorsionadas de nuestro sistema de vida, utilizando para ello la forma del trabajador que intenta un cambio en las formas y que por ello es reprimido.

[…]

Pablo:

Este cuento está dedicado a Pablo Neruda, a quien se apologiza y con un lenguaje claro y accesible a los niños se les acerca al poeta chileno activo militante comunista.

Donde se cuentan las fechorías del Comesol:

 

En ese cuento, el tigre representa al sistema capitalista que oprime a los gatos, la clase trabajadora, situación que se mantiene hasta que los gatos unidos en defensa de sus intereses destruyen al Comesol.

[…]

En síntesis, aquí se muestra la lucha del proletariado con conciencia de clase contra el capitalismo al cual derrota.

Del análisis de esta publicación surge que los últimos cuatro analizados y que tienen como destinatario al público infantil poseen una finalidad de atroctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del acciona subversivo.

 

En función a lo expuesto, dado el contenido ideológico existente en la publicación, lesivo hacia nuestro sistema de vida occidental y cristiano y teniendo en cuenta fundamentalmente que la obra se dirige al público infantil, se propone la apreciación referida y su inclusión en lo dispuesto por la ley 20.840/74

 

2) Torre de Cubos de la autora Laura Devetach:   

 

 Según el  Boletín Nº 142, julio de 1979, realizado por el cual el Ministro de Educación de la Provincia de Santa Fe prohibió el uso de La torre de cubos en las escuelas de educación primaria. Extraído de Nogal Rossana “Literatura para chicos y memorias: colección de lecturas” en: Jelin, Kaufman (comps.) Subjetividad yfiguras de la memoria, S. XXI, Buenos Aires, 2006.

 

“Que el análisis de la obra “La torre de cubos” [4]se desprenden graves falencias como la simbología confusa, cuestionamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético,ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentales. Que algunos de los cuentos narraciones incluidos en el libro, atentan directamente al hecho formativo que debe presidir todo intento de comunicación, centrando su temática en los aspectos sociales como la crítica a la organización del trabajo, a la propiedad privada y al principio de autoridad enfrentando grupos sociales, raciales o económicos con base completamente materialista, como también cuestionando la vida familiar, distorsiones y giros de mal gusto, lo cual en vez de ayudar a construir, lleva a la destrucción de los valores tradicionales de nuestra cultura.”

 

3.- Cinco dedos                      

 

 

“La obra Publicado en la Argentina por Ediciones de la Flor, el cuento fue prohibido el 8 de febrero de 1977 —según la fecha del Boletín Oficial— por tener "finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica, propia del accionar subversivo". Un ejemplar de "Cinco dedos" fue comprado por la esposa de un coronel de Neuquén, que cuando vio el libro que tenían sus hijos se horrorizó. Una de las cosas que le había molestado era que la mano derrotada fuera verde, el color del uniforme de fajina del Ejército Nacional” [5]


 Esta realidad compleja y conflictiva de la literatura infantil ha despertado la atención de organismos internacionales UNESCO cuyas acciones van encaminadas a “ crear un estado de opinión que fomente una literatura infantil capaz de contribuir a educar socialmente al niño y en modo alguno a enfrentar a unos con otros alimentando rencores y odios basados en prejuicios de raza, de historia, o por los nacientes nacionalismos”[6].

Otra entidad vinculada a la Organización Internacional del Libro juvenil, más conocida por IBBY, ha lanzado un documento en el que se exhorta a todos a comprometerse a trabajar para asegurar a todos los niños primero «la facultad de leer» y en segundo lugar la capacidad de disponer de «una amplia y rica selección de libros que respondan a sus intereses y necesidades».

Se pretende que los niños «estén provistos de ideas e ideales y de la información e inspiración que necesitan para hacer un mundo mejor».

Y se parte de la base de que «más urgente aún» que el libro de texto «es la necesidad de una amplia variedad de libros para la lectura voluntaria y de entretenimiento».

Para éstos da la IBBY algunas pautas y sugerencias:

  • Libros de fantasía para ensanchar su imaginación, para guiarlos a cimas de inventiva artística o exploración científica jamás soñada anteriormente.
  • Libros que fomenten la amistad, la paz y el entendimiento: libros que presenten a otras personas con un medio de vida diferente; libros que presenten una variedad de grupos y culturas étnicas de manera positiva y no estereotipada.
  • Libros que preparen a los niños para vivir en armonía en un mundo interdependiente.
  • Libros que les hablen de su propia herencia étnica: historia, fábula, leyenda y folclore; libros escritos e ilustrados por personas íntimamente asociadas con su propia cultura, para alentar su propio desarrollo y darles un sentido de identidad personal.
  • Libros que aunque reconozcan el valor de las diferencias culturales, sin embargo subrayan las muchas cosas compartidas por toda la humanidad; libros que hablen de las necesidades humanas básicas y de los derechos humanos; libros que fomenten la preocupación por la tierra, el pequeño planeta en el cual vivimos.
  • Libros que estimulen el conocimiento de las primeras letras: libros que sean fáciles y al mismo tiempo interesantes, que mantengan en los principiantes el deseo de perfeccionar sus conocimientos.
  • Libros que inciten y alienten el espíritu de averiguación, para que los jóvenes se vean estimulados a seguir leyendo y aprendiendo.
  • Libros que muestren distintas profesiones y que den a los lectores juveniles los conocimientos prácticos necesarios para poder bastarse a sí mismos.
  • Libros para ampliar su comprensión de las vidas y problemas de otras personas y por tanto que les den una nueva percepción de sus propias vidas y problemas.
  • Hermosos libros con ilustraciones que despierten su sensibilidad; cuentos de hadas para maravillarse; historietas cómicas para reírse; relatos conmovedores para sus sentimientos.

 

Podría sintetizar entonces que la literatura infantil  no es un espacio ajeno a la censura y en este ámbito cobra de mayor  relevancia para algunos agentes políticos, culturales o sociales (instituciones), pues como sabemos la etapa de la niñez es el período en que el ser humano se forma y educa, y es importante delimitar y definir para ellos  “los libros que llegan a los niños”, pues de alguna manera se busca formar a estos pequeños bajo cánones y valores establecidos, ya sea por la moral, valores sociales y políticos.

Es este contexto, como mediadores debemos velar por entregar un buen repertorio a los niños, evitando la censura y considerar los postulados de IBBY, pero por sobre todo mantenernos actualizados y abiertos a esta gran expresión cultural que es la literatura, que es viva y dinámica.

La literatura sin duda refleja una visión del creador, pero cobra vida con la propia lectura del lector. ¡No tenemos derecho a decidir por ellos!.  La no censura en literatura pasa por la libertad del lector y debemos apoyar a padres y educadores y lectores, sólo así la literatura cobra vida propia y el lector se apropia de ella acorde a sus propios intereses y características.

 



[1] Urzúa Ajraz, Karla. Literatura post dictatura : una mirada hacia un pasado común (http://base.d-p-h.info/es/fiches/dph/fiche-dph-6664.html)

2.Oliva, Josefina. La censura en literatura infantil y juvenil durante la última dictadura (http://cedoc.infd.edu.ar).
[3] Oliva, Josefina. La censura en literatura infantil y juvenil durante la última dictadura (http://cedoc.infd.edu.ar).
[4] Oliva, Josefina. La censura en literatura infantil y juvenil durante la última dictadura (http://cedoc.infd.edu.ar).
[5] http://www.taringa.net/posts/info/16494232/Libros-infantiles-prohibidos-por-la-Dictadura.html
[6] http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/aproximacion-a-la-literatura-infantil--0/html/ffbc769e-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html

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