Siento que buscar una definición
exacta y cerrada sobre lo que es la literatura infantil es más bien un intento de teorizar una serie de
tendencias, reflexiones y posturas en torno a esta producción literaria para
niños ya que no tiene una única definición y es infructífero buscar algún tipo
de encasillamiento en este sentido.
Como una aproximación me vienen a
la memoria algunas palabras que de algún modo podrían acercarse a la búsqueda
de una “definición no encontrable”. Me quedo con algunas expresiones que tal
vez en su conjunto pueden expresar este concepto. Me refiero a sistema, dinamismo,
evolución, arte y producción de textos literarios.
Si lo analizo desde una
perspectiva sistémica [1],
podría señalar que la literatura infantil es un conjunto de partes o elementos
organizados y relacionados que interactúan entre sí para lograr un objetivo. Parte
de este sistema lo constituyen los
factores ya estudiados como: Productores (creadores y editores por ejemplo), consumidores
(lectores), instituciones estatales y privadas, mercado (bibliotecas, etc), producto
(libros en diversidad de formatos) y repertorio.
Todos ellos hoy, hacen que la literatura infantil sea una
expresión cultural, no sólo referida a la producción de textos literarios dirigidos
a ñiños ( aunque como expresa Gemma Lluch no necesariamente estos textos han sido producidos para niños, pero
pueden ser leídos por ellos), sino a una forma de interpretación del mundo a
través de la palabra.
Como todo sistema recibe (entrada) datos o insumos y provee (salida) información o productos. Dentro
del sistema general existen subsistemas, que van otorgando dinamismo al súper
sistema y aquí encontramos la cadena productiva, comercial, de consumo,
políticas del libro y la lectura, entre otros.En este contexto, podría decir que la literatura es un conjunto de factores que se interrelacionan para proveer al lector (niños) de una producción de textos de carácter literario, enfocándome a la ficción y otros géneros literarios como drama, poesía y a nuevos géneros como la narrativa gráfica, libro álbum y libro ilustrado, acorde diversas visiones e interpretaciones de la realidad de los creadores.
Defino entonces a la literatura
como un sistema, abierto, dinámico y en constante evolución y como una forma del mundo expresado a través de la
palabra escrita con cánones estéticos y la ficción. Al ser un sistema se reconoce de inmediato su
carácter dinámico. Pues la literatura infantil refleja una interpretación del
mundo, no sólo por parte de quien la crea (autores, ilustradores), sino también
del mundo editorial que va marcando el mercado y consumo de obras.
De la mano del carácter dinámico
de la literatura podríamos inferir que la literatura infantil está en evolución
constante, tanto creadores como productores van ofreciendo nuevas alternativas
no sólo en contenidos y formas de interpretación de la realidad, sino que
también van plasmando en los textos literarios las nuevas miradas sobre la
realidad, las que van variando permanentemente porque el hombre evoluciona y
los perfiles de los lectores también
Podría sintetizar a la literatura
infantil como una expresión artística o simplemente arte. Una manifestación
cultural en constante dinamismo, en la que van interrelacionándose hoy otras manifestaciones
culturales y artísticas.
En este sentido, hoy la
literatura infantil refleja en sus
diversos repertorios una serie de tendencias y visones que van de la mano con
otras artes como la ilustración, el diseño y nuevos formatos.
¿Podríamos hablar hoy de
literatura infantil sólo con lectura
lineal y de carácter netamente formativo y valórico?. Indudablemente que no,
porque tal como lo expresara en la nota previa, los lectores también son
dinámicos y van cambiando acorde a los cambios culturales y sociales.
Hoy ya hablamos de libro objeto y
libros multi-formatos. Por ejemplo si observamos las expresiones literarias en
los audio cuentos digitales o cuentos
animados de Fernado Krahn podríamos observar que el formato para la literatura
ya no sólo se suscribe al papel y por qué no decirlo tal vez en un futuro no muy
lejano, la lectura digital reemplazará en gran parte a la literatura impresa.
Un tema que causa dolores de cabeza a las grandes y pequeñas editoriales del
mundo. En este sentido, podríamos hablar de un nuevo lector digital, que se
interrelaciona fácil y naturalmente con los computadores.
Surge en este contexto, entonces
otra expresión de la evolución de la literatura, no sólo con respecto a una
interpretación del mundo, sino también a una forma de interrelacionarse con el
mundo (nuevos lectores digitales), a través del sonido la palabra y la imagen.
Este aspecto queda expuesto en la
visión de la diseñadores lrina Neutroeva, quien simula un computador en el
libro impreso seleccionado. Una visión
de la lectura que en mi opinión refleja
las ansias de muchos nuevos lectores del
siglo XXI. Esto denota nuevamente el dinamismo y evolución permanente de la
literatura.
La literatura es entonces un
arte, una expresión cultural con cánones estéticos propios y dinámicos, en
donde hoy no sólo prima lo de “calidad literaria”, sino la forma en que el
autor expresa este mundo interno o de ficción acorde a los nuevos tiempos. Aquí
me identifico con la postura de Liliana Bodoc[2],
quien expresa “la literatura es un discurso artístico, por lo tanto no puede
haber primacía del contenido sobre la forma.
Para finalizar y en un intento
por rescatar mi primera aproximación a la definición de literatura infantil,
expresado en el artículo previo del blog, puedo indicar que en mi primer
análisis casi de un modo intuitivo estaba presente esta visión de sistema
dinámico, en el que se dieron atisbos de los diversos desplazamientos de la literatura[3],
pues hemos dado un salto desde la oralidad a lo digital; hemos pasado de la
literatura puramente formativa a la libertad del lector; de la lectura lineal a
nuevas formas de lectura ; hoy la literatura es diversa en contenidos formatos
y se atreve a tocar tópicos antes intocables.
La literatura infantil está viva
y se adecúa a los tiempos modernos, es simultánea, diversa, estética,
formativa, recreativa es todo lo que acontece entre el creador y el lector, es
la mirada conjunta de ambos entre el refugio y la ventana como se expresa en la
introducción a este módulo del diplomado.
En este escenario, nuestro
desafío como mediadores de la lectura es inmenso, pues no podemos poner
definiciones taxativas a la literatura infantil, pues ella es viva, multidimensional
y cambiante como los propios lectores. Debemos
romper nuestros propios paradigmas en torno a la literatura infantil y comenzar
por reconocer que debemos romper nuestras propias estructuras y percepciones.
Pues nuestras experiencias lectoras son
propias y debemos crear puentes entre la obra literaria y la diversidad de
interpretaciones de mundo a través de la literatura y los nuevos lectores, que
son diversos, se encuentran en cambio y evolución permanente, así como la
literatura misma.
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