A
continuación presento un breve análisis de obras literarias en el contexto de
la realización de actividades de animación a la lectura.
1.-Libro:
Duerme negrito, Paloma Valdivia. FCE, 2012
Primera
Impresión.
A
primera vista “Duerme duerme negrito” de la destacada ilustradora chilena Palma
Valdivia, pareciera un libro álbum más,
pero al abrirlo y leerlo de forma íntegra en su texto e imagen. Uno como lector
se remonta al folclore infantil latinoamericano y por cierto el primer nexo es
con la maternidad.
Como
mediadora de lectura uno asocia se inmediato, el amor, las caricias y el cariño
entre una madre y su hijo, entonces se produce ese nexo imaginario con un bebé.
Su
portada lleva directo al mundo de la maternidad y al ser de tapa dura, uno como
lector lo acaricia como imaginando acariciar a un bebé. Su título remonta al mundo de nanas y canciones infantiles que
todos escuchamos y llevamos internalizados. Un título lleno de sonidos y
musicalidad, que me llevaron como lectora a entonar la famosa canción “duerme
duerme negrito…”.
Más
allá del texto y la imagen que suaviza el fondo de la historia Es un libro para
chicos pero que dependiendo si el lector ya puede reconocer ciertos elementos y
situaciones sociales, , puede llevar a varios análisis. Es un libro que me hace
cuestionar la realidad y el entorno, porque bajo las dulces nanas, se vislumbra
una historia de trabajo desmedido por parte de la madre, se refleja la vida de
sacrificadas mujeres campesinas y
también me remonta a épocas de esclavitud.
Un
libro con bastantes simbolismos y con una cruda realidad social, que ha sido
llevada al folclore en una nana o canción, que permite el juego, la repetición
de palabras y se presenta lleno de colorido y alegría.
El
texto es maravilloso, casi una canción de cuna y juego de palabras, uno podría contar
la historia una y otra vez, puede jugar con el ritmo de la voz, permite
trabajar la lectura en un espacio distinto, por ejemplo con madres, y niños
pequeños. Puede ser usado en aulas, bibliotecas y jardines infantiles , porque
permite el contacto y genera un espacio afectivo y de alta emocionalidadentre
el mediador y el lector, sobre todo si fuese una madre la que narra.
Tiene
textos cortos y repetitivos, que facilitan la repetición y favorecen el juego
con un lector. Sus colores llamativos e
hermosas ilustraciones, permiten que el niño observe un acto de amor puro entre
una mujer y un niño y deje en un segundo plano el tema del arduo trabajo
femenino.
La
historia , el texto y la imagen, entregan un equilibrio al mundo, un lado
femenino, más abierto, generoso y armonioso.
Se
puede trabajar con mujeres con bebés desde nueve meses , quienes pueden usar la
rima, las caricias y juegos que permite
el texto, generando un espacio de emociones entre ella y el bebé, por los tonos
de voz, ritmos, juegos, pausas y caricias y el niño puede tocar ymanipular al
ser de tapa dura y en fuertes colores
El
libro también puede trabajarse con niños más grandes hasta 9 años, trabajando temas sociales ya que la historia permite trabajar temas como
el trabajo femenino, la maternidad, la dura realidad de muchos niños chilenos hoy
que quedan al cuidado de otras mujeres.
Un
libro que une el folclore, la rima y que presenta de un modo hermoso una dura
realidad social.
Es un
libro que sólo por su título llega a ser seleccionado por muchos mediadores de
lectura, porque simboliza nuestro afán en convertir a todos los niños en “devoradores
de libros”. Sus imágenes a momentos se
presentan secuenciales, presentando varios momentos en una página y juega con la perspectiva y el
espacio. Cuando uno lo abre a primera
vista se remonta a caricaturas y su narrador
nos va dando pistas de la relación de Enrique con los libros. Una relación no tradicional ya que el personaje
no tiene una relación afectiva con los libros, sino que éstos son más bien
objeto de consumo casi alimenticio.
Entonces como mediadores, escogemos el libro como un ejemplo concreto de
lo que “no son los libros”o dicho de otro modo, ejemplificamos claramente “la
no relación” que tiene este niño con los
libros.
Un
libro que juega con las páginas e imágenes y nos sirve para romper paradigmas
tradicionales en torno a los libros y la literatura infantil, pues llama
directamente al lector a una incongruencia, pues le decimos “hay un niño que come libros” y el autor
juega literalmente con esto, pero le presenta al lector un espacio de empatía,
pues el personaje a pesar de haber adquirido mucha “sabiduría”, pudo aprender
que otros le podían hacer lomismo.
Aquí
los libros cobran vida pero no a través de la creación de mundos posibles para
un lector, sino que los libros asumen un rol activo y pueden comerse “literalmente
al personaje”: Así mismo los libros le
enseñaran a Enrique a a través de esta conducta desmedida, podría sufrir
estragos como enfermarse y ponerse verde y que todos los conocimientos
ingeridos no servían de nada y su sabiduría dejaría de ser tal, hasta dejarle en
ridículo.
Lo
interesante es que el personaje encuentra su propio camino y solución y llega a
encontrar “el sentido de la lectura” y comprende que el acto de leer, puede ser
entretenido y que la lectura le abriría
ese mundo a la entretención y el conocimiento que tanto buscaba.
El
libro es atrayente el primera instancia por su título, luego por su formato ,
cuando uno comienza a leerlo se da cuenta de que un título tan literal se refuerza con las tapas mordidas, pero que
al leerlo se rompe la historia y el “supuesto del niño lector modelo”, se crea
una historia nueva cuando Enrique comienza a leer y deja de comer libros
literalmente.
El
texto da cuenta de una historia literal, del niño comelibros y rompe paradigmas
tanto en lectores como mediadores. El presenta imágenes, secuenciales, y van
complementando la historia. Las ilustraciones son tan poderosas, que el lector
leyéndolas puede percibir las consecuencias de devorar textos y vive en cuerpo
propio el proceso que vive Enrique como devorador.
El
autor corrobora la historia con las imágenes y ayuda al lector a vivir
la “devoración de textos” a tal punto, que uno agradece que los libros
cobren vida propia y le enseñen al
personaje a respetarlos y descubrirlos en concordancia con el fin para elque
fueron creados.
La
propuesta del autor, es atrevida y rompe
los cánones, pues el lector sabe que los libros no son ingeribles y que así no
es la forma de aprender. Lo interesante es que el autor, al dar vida a los
libros, lleva al lector al proceso empatía y esperando que Enrique haga lo
correcto.
Un
final feliz para una historia del niño comelibros, que descubre a través de su
propio malestar físico, lo que es lastimar a otros y aprender a disfrutar los libros
y descubre el placer de leer, siendo recompensado con el conocimiento que tanto
busca.
Un libro que todo mediador debe trabajar con niños desde 3 que gustan
del libro álbum, hasta niños de 7 u 8 años, ya que estos últimos están aprendiendo a leer y son altamente
influenciables, por lo que los buenos modelos lectores son fundamentales en
este momento.
La historia
propuesta permite
abordar el tema de la lectura placentera con naturalidad y se puede trabajar en
actividades de animación lectora en aulas y bibliotecas y también puede ser
usado por padres en el hogar.
Permite
el juego, la lectura en voz alta, el uso del cuerpo y la voz en la narración y mostrar
las ilustraciones. Puede trabajarse con
grupos de niños y generar un espacio de intercambio en torno al gusto por la
lectura , ya que los lectores pueden identificarse con Enrique en sus etapas y
serán los mismos lectores los que decidan el camino a seguir.
Lo
ideal es trabajarlo en ambiente distendido y no formal, ya que el libro rompe
paradigmas en torno a los libros y la lectura, entonces lo propicio puede ser
que los lectores estén en media luna, con el mediador mostrando las imágenes y
narrando el texto.
3.- Libro:Los
misterios del Señor Burdick de Chris Van Allburg
A
primera vista este libro llama la atención por la calidad de su tapa, con una ilustración realista de gran
calidad en matices de blanco y negro (luces y sombras) , remontando a principios
del siglo pasado. El uso del blanco ynegro y el título van altamente enlazados,
porque de inmediato uno asocia ambos elementos, con el misterio.Así mismo,la
imagen que refleja a un grupo de niños preadolescentes que juegan en un barco
imaginario pues están sobre rieles de trenes, llevan a pensar de inmediato en
los juegos e imaginación de los posibles protagonistas.
Ya
en la introducción el mediador descubre que es una fuente inagotable de
posibles historias, pues el libro recopila una serie de ilustraciones que pueden representar miles de historias,
llamando al lector a crear sus propias historias.
El
autor realiza una propuesta más que interesante pues rompe cánones literarios,
cada ilustración entrega sólo un título y u epígrafe, llamando al lector a crear
e imaginar su propia historia, darle un inicio, desarrollo y final acorde a su
propio mundo y percepciones. Las imágenes llaman a la interacción, a buscar un
sentido personal y diálogo propio. Cada
ilustración proporciona al lector circuntancias, hechos y debe ser él mismo
quién les de vida y dinamismo.
Una obra que los mediadores de lectura deben aprovechar para jugar con
la creación de mundos propios, la imaginación del lector . Sobre todo un lector
que está en la búsqueda de sus propias emociones y aventuras. Una obra para
trabajar distendidamente en aula o bibliotecas, dirigiéndose a dos tipos de
público:
Desde 9 años pues en esta
etapa, les gusta descubrir otros mundos y entornos y también situaciones
cotidianas que les afectan. En este sentido aquí la obra según las
ilustraciones presentadas es personificada
por niños de esta edad, permitiendo laempatíacon el lector, quien fácilmente
podría identificarse en las situaciones dibujadas.
Y desde los 12 años a 14 años ya que este
tipo de lector ya está en una etapa en que puede generar sus propias hipótesis
y dedicir y sacar sus propias conclusiones de lo real e irreal, puede generar
mundos creativos propios y las imágenes
presentan una gama de intereses que van desde la aventura, hasta el suspenso. En
ambos grupos el mediador podría generar actividades que promuevan la propia
creación literaria.
4.-Libro.“El
almohadón de plumas”, en Cuentos de amor, de locura y de muerte,
Horacio Quiroga de Editorial Andrés Bello.
La
primera impresión de este cuento es que se trataba de una triste historia de
amor entre dos jóvenes, encarcelados en sus propias emociones y personalidades,
y a medida que se avanza en la lectura el lector va percibiendo un mal final.
Uno
juega con la imaginación y cree que la historia puede mejorar pero finaliza con
un desenlace trágico en donde la muerte de la protagonista, está casi
anunciada. Esta muerte es un simbolismo, pues uno como lector asocia la muerte
a una mala historia de amor, pero jamás imagina que la causa de la muerte, está
realcionada con el almohadón de plumas.
El
autor entrega una mirada distinta, rompe cánones pues en las historias de
romance correspondido, suele haber un
final feliz. Aquí con la muerte el fin de la historia y Horacio Quiroga nos
deriva a algo que el lector no imagina, a un final ilógico y frío, en donde el
marido de Alicia parece harto de la enfermedad de su amada y que al descubrir la razón de su muerte ni
siquiera presenta dolor. Un final en donde el narrador realiza una fría
reflexión sobre los parásitos de las aves.
Una obra que
el mediador de lectura puede dirigir a preadolescentes y adolescentes, quienes se
plantean el tema del amor y romance como un tópico relevante, en donde el tema
del amor es un interés definido, lo interesante de la propuesta es que el final
parece aterrador y lleno de suspenso, por lo que os jóvenes lectores podrían
discutir temas como las relaciones de pareja, la importancia de demostrarse
amor, la muerte, entre otros tópicos.
En cada una
de las obras presentadas es importante que el mediador evalúe el público al que
las va dirigir, realice actividades de animación en donde la participación sea
voluntaria y genere espacios de intercambio y de opinión.
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