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martes, 30 de julio de 2013

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA: ANIMACIÓN LECTORA


Cuando un mediador  reflexiona en torno a las actividades que diseña para realizar animación lectora, necesita obligatoriamente detenerse y reposar, porque este proceso implica responder considerando a los otros actores relevantes.

El primero se relaciona con el mediador mismo, Aquí hay que ver las destrezas que cada uno tiene al respecto, sus conocimientos en animación, sus aciertos en la selección literaria, sus propias capacidades en planificación  y su acercamiento hacia el otro , “el lector”.

Muchas veces planificamos pensando en nosotros mismos, nos ponemos metas y llenamos de indicadores y vamos olvidando en el camino dos cosas vitales: el lector  y el placer que buscamos al leer.  Este placer que queremos provocar en el otro, muchas veces queda estancado en el proceso del diseño y planificación.

El segundo actor relevante es el libro mismo, “la obra literaria”, que cobra vida  sólo si quien la recibe, llega a sentirse vinculado a ella. Porque es el propio lector quien dará un significado a esta.

La experiencia recientemente realizada en el diplomado, me entregó elementos diversos y debo asegurar que intentar siquiera integrarlos todos en la planificación de una actividad lectora, para llevarla luego a la práctica, fue un ejercicio completo, que implicó un gran proceso reflexivo.

Porque tal como lo expresan las especialistas Carolina Ojeda y Claudia Olavarría[1], “animar” es mover. Ellas definen este proceso como “dar alma, mover, motivar, dinamizar, comunicar” y ciertamente  las actividades diseñadas buscaban esto.

Cada planificación planteada buscaba provocar en la audiencia y las lectores (as) este proceso de dinamización y uno como mediador  busca ser partícipe de este proceso que las autoras mencionan  como, “ un proceso que ayuda a crecer y potencia el desarrollo personal”.

Porque de la planificación y el diseño a la praxis, puede existir una brecha importante y sólo lo podemos percibir cuando realizamos la actividad y vemos que ese lector que nos escucha, vive la historia, se interesa en ella, va asociando sus experiencias, se vincula y finalmente establece un diálogo con nosotros.

Una búsqueda larga que busca un aparente sencillo final, que es que el lector se mueva o acerque a la lectura, de un modo vivo y emotivo. En definitiva que le “pase algo” y que disfrute, no sólo lo leído, sino que busque más allá y desarrolle un comportamiento positivo hacia la lectura.

Realizando esta actividad he comprendido en mayor medida la definición de la animación lectora que expresa Marina Colasanti  y cito “….. sólo la conmoción interna que el lector / oyente experimente con la lectura provocará el regreso, una y otra vez, a los libros; de esta manera, sólo cuando sentimos este placer tan indescriptible por leer, nos habituamos a hacerlo. No porque estemos acostumbrados, sino porque lo necesitamos”.. Porque en proceso, no pude evitar pasar a ser lectora.

El  diseño de la actividad, significó no pocas horas de lectura y búsqueda, porque en el diseño de una actividad sentí que era necesario aumentar y plantear un proceso y diseñar la menos varias intervenciones.

Porque cambié de lugar y pensé como lector…reflexioné…¿me sentiría motivada con una sola lectura? y me respondí inmediatamente que no. Porque la lectura y el gusto por ella es un proceso como de desgustación, de búsqueda y de saboreo, hasta encontrar algo que nos place… La cosa no es instantánea.

Cada uno de los contendidos vistos, cobró vida… el generar una vinculación afectiva con la obra y con quien lee , considerar la selección, la edad del lector, sus gustos, la estrategia, dar un sentido a la acción, buscando que el lector en cualquiera de sus edades se sintiera al menos identificado o que percibiese que esa lectura le permitía ponerse en el lugar de otros y viceversa, abrirle mundos, imaginación y aquí cobran vida de nuevo las palabras de Marina Colasanti  “Sólo en el momento en que el lector / participante de la animación lectora se conecta con una historia, se ve reflejado en el personaje, descubre que a alguien más le pasa lo mismo que a él; cuando algo en la ilustración, cuando una palabra o una situación genera una reacción en su interior, comenzará a sentir la necesidad de leer más y la práctica lectora se hará habitual.

Pero mágicamente esto también me pasó a mí, porque para seleccionar tuve que leer y vivir varias de las historias y  textos sugeridos para la actividad y reconocí otro de los aspectos indicados en la teoría de este curso que se relacionan con el mediador. Porque tal como lo indican Ojeda y Olavarría[2] “al seleccionar un texto para leer en voz alta, este debe ser del agrado de quien lee. No podemos pretender que la audiencia se cautive con un libro que no le gusta al animador. Debemos concebir la actividad de animación lectora como una instancia placentera, entretenida, lúdica”.

 

En definitiva cada contenido entregado fue de sumo aporte para el diseño y aplicabilidad de la actividad. Nada sobró, nada estaba demás y aunque en ocasiones aparecen observaciones que parecen evidentes cuando uno va leyendo los contenidos, uno se da cuenta en la etapa posterior que todo es relevante.

 

No hay recetas fijas,  hay consejos, sugerencias  y los  contenidos del manual de animación lectora y de lectura en voz alta, pueden llegar a constituir  futuros compañeros de trabajo.

 

La animación de la lectura es un proceso estimulador y la su efectividad dependerá sin duda de “su preparación y realización” y sin duda comparto lo citado por las autoras “es necesario comprender cuáles son las características que hacen que tras una actividad de lectura, hayamos iniciado la construcción de un lector”.

Sin duda además para realizar ambas actividades el mediador constata que “no  basta con tener libros, saber nombres de autores, títulos y editoriales”. Uno debe como mediador convertirse en lector y vivir la emoción.

Como síntesis de la actividad puedo señalar que ambos procesos fueron todo un aprendizaje y que la lectura en voz alta fue el mayor de los desafíos. Porque sin duda, laboralmente paso diseñando acciones y actividades de fomento lector asociadas a una política cultural. Pero las de animación lectora muchas veces las dejo en manos más especializadas y descubrí un mundo entretenido, que gocé y que me permitió ponerme el  lugar del otro.

Leer un libro álbum mostrando la imagen, leer de lado, proyectar la voz y no cometer ninguno de los errores que plantea el “Manual de lectura” de Jim Trelease, es un desafío…y tal vez mi animación dista bastante de la perfección, pero lo más importante es que lo disfruté demasiado. Porque las ocasiones en que leo es siempre para  adultos.

Busqué planificar actividades  pensando en el lector, su edad e intereses, leí y me remonté a mí misma en esas etapas, intenté según las recomendaciones de Ojeda realizar una lectura temática y progresiva, dos aspectos que en mi opinión son relevantes al momento de diseñar actividades de animación lectura.

Creo las actividades aisladas se pierden aunque buscamos que finalmente el lector llegue a leer placenteramente, pudiendo escoger una obra, no terminarla, cambiar de texto, leer, releer o dejar de leer. El mediador debe necesariamente realizar un trabajo previo, prepararse, leer los textos, vivirlos, ponerse en el lugar del otro y por cierto disfrutar la lectura.

El lector percibe eso, sabe si conocemos o no la historia, y  sabe si no la disfrutamos…

Tal vez mi mayor conclusión frente a este nuevo escenario que me planteo como mediadora y animadora a la lectura, sea reconocer que tengo uno de los potenciales más importantes en este ámbito, disfruto de la lectura, me lleno de emociones, la vivo y busco que otros sean parte de este maravilloso proceso.  Mis carencias las iré supliendo con la preparación, la teoría y la práctica.

Porque los  propósitos de la lectura:

  1. Propiciar la visualización de las propias experiencias y el descubrimiento de los intereses de los niños, niñas y jóvenes a través de los libros.
  2. Contribuir al desarrollo de la socialización de los niños y jóvenes en cuanto a elaborar y valorar sus propias opiniones y las de otros.
  3. Ampliar referentes culturales y estéticos de los niños y jóvenes, a través de la inmersión en el mundo de los libros.
  4. Potenciar el interés por leer para descubrir y comprender el sentido de diferentes tipos de textos, sean estos literarios, informativos, argumentativos, etc.

Los defino en mis propias palabras y busco que otros gocen cada palabra como yo hago ..porque la lectura es todo lo que se ha dicho… hay desarrollo lingüístico, cognitivo, nos otorga destrezas para distintos ámbitos de nuestra vida, pero sin duda nos abre a un mundo infinito y es una seducción constante, nos recrea y debemos buscar que otros puedan vivirla así de placentera.

 

 

 



[1] MANUAL DE ANIMACIÓN LECTORA. FUNDACIÓN LA FUENTE
[2] OJEDA Y OLAVARRÍA. Manual de animación lectora de Fundación La fuente.

lunes, 8 de julio de 2013

Animación a la lectura a través de cuatro obras literarias


A continuación presento un breve análisis de obras literarias en el contexto de la realización de actividades de animación a la lectura.

 

1.-Libro: Duerme negrito, Paloma Valdivia. FCE, 2012

 

Primera Impresión.

 
A primera vista “Duerme duerme negrito” de la destacada ilustradora chilena Palma Valdivia,  pareciera un libro álbum más, pero al abrirlo y leerlo de forma íntegra en su texto e imagen. Uno como lector se remonta al folclore infantil latinoamericano y por cierto el primer nexo es con la maternidad.

Como mediadora de lectura uno asocia se inmediato, el amor, las caricias y el cariño entre una madre y su hijo, entonces se produce ese nexo imaginario con un bebé.

 
Su portada lleva directo al mundo de la maternidad y al ser de tapa dura, uno como lector lo acaricia como imaginando acariciar a un bebé. Su título remonta  al mundo de nanas y canciones infantiles que todos escuchamos y llevamos internalizados. Un título lleno de sonidos y musicalidad, que me llevaron como lectora a entonar la famosa canción “duerme duerme negrito…”.

 
Es un libro que me encantó porque su formato y color me llevaron  a tocarlo, sentirlo antes de leerlo. Luego fui leyendo el texto y la imagen y mi mente fue jugando en una especie de ronda, nana infantil que llegué a sentir a un bebé entre mis brazos. Jugué mentalmente con sus piececitos y el sonido de los textos, que en su iteración permiten cantar y contar muchas veces la historia narrada.

 
Más allá del texto y la imagen que suaviza el fondo de la historia Es un libro para chicos pero que dependiendo si el lector ya puede reconocer ciertos elementos y situaciones sociales, , puede llevar a varios análisis. Es un libro que me hace cuestionar la realidad y el entorno, porque bajo las dulces nanas, se vislumbra una historia de trabajo desmedido por parte de la madre, se refleja la vida de sacrificadas mujeres campesinas  y también me remonta a épocas de esclavitud.
 

Un libro con bastantes simbolismos y con una cruda realidad social, que ha sido llevada al folclore en una nana o canción, que permite el juego, la repetición de palabras y se presenta lleno de colorido y alegría.

 
Me gustó la forma en que la autora, entrega su propia visión del trabajo femenino y permite a pequeños lectores que se identifiquen con la realidad, que a pasar de ser dura, porque se enlaza a la discriminación, racismo y trabajo desmedido de las mujeres en el campo, permite a los pequeños lectores identificarse positivamente con el pequeño bebé negro que está al cuidado cariñoso  de otra mujer, porque su madre trabaja hasta el cansancio.

 
El texto es maravilloso, casi una canción de cuna y juego de palabras, uno podría contar la historia una y otra vez, puede jugar con el ritmo de la voz, permite trabajar la lectura en un espacio distinto, por ejemplo con madres, y niños pequeños. Puede ser usado en aulas, bibliotecas y jardines infantiles , porque permite el contacto y genera un espacio afectivo y de alta emocionalidadentre el mediador y el lector, sobre todo si fuese una madre la que narra.

 

Tiene textos cortos y repetitivos, que facilitan la repetición y favorecen el juego con un lector. Sus colores llamativos  e hermosas ilustraciones, permiten que el niño observe un acto de amor puro entre una mujer y un niño y deje en un segundo plano el tema del arduo trabajo femenino.

 El texto se pone a dos niveles,  como una canción  que evoca cosas hermosas y en lo literal, una historia dura y cruda, se viste de dulzura y amor.

 
Sus ilustraciones, son hermosas, los colores llenan de vida un texto triste  y a su vez entregan una mirada de la autora, que entrega al lector una interesante visión de la mujer, la maternidad, enlazada a su entorno, acoplada con la naturaleza, respetándola, haciéndola parte de sí misma.

 

La historia , el texto y la imagen, entregan un equilibrio al mundo, un lado femenino, más abierto, generoso y armonioso.

 

Se puede trabajar con mujeres con bebés desde nueve meses , quienes pueden usar la rima, las caricias  y juegos que permite el texto, generando un espacio de emociones entre ella y el bebé, por los tonos de voz, ritmos, juegos, pausas y caricias y el niño puede tocar ymanipular al ser de tapa dura y en fuertes colores

 

El libro también puede trabajarse con niños más grandes  hasta 9 años, trabajando temas sociales  ya que la historia permite trabajar temas como el trabajo femenino, la maternidad, la dura realidad de muchos niños chilenos hoy que quedan al cuidado de otras mujeres.

 

Un libro que une el folclore, la rima y que presenta de un modo hermoso una dura realidad social.

 

 

 2.- Libro:El increíble Niño Comelibros de Oliver Jeffers. Fondo de Cultura Económica
 

Es un libro que sólo por su título llega a ser seleccionado por muchos mediadores de lectura, porque simboliza nuestro afán en convertir a todos los niños en “devoradores de libros”.  Sus imágenes a momentos se presentan secuenciales, presentando varios momentos en una  página y juega con la perspectiva y el espacio.  Cuando uno lo abre a primera vista se remonta a caricaturas y su narrador  nos va dando pistas de la relación de Enrique con los libros.  Una relación no tradicional ya que el personaje no tiene una relación afectiva con los libros, sino que éstos son más bien objeto de consumo casi alimenticio.  Entonces como mediadores, escogemos el libro como un ejemplo concreto de lo que “no son los libros”o dicho de otro modo, ejemplificamos claramente “la no relación” que  tiene este niño con los libros.

 

Un libro que juega con las páginas e imágenes y nos sirve para romper paradigmas tradicionales en torno a los libros y la literatura infantil, pues llama directamente al lector a una incongruencia, pues le decimos  “hay un niño que come libros” y el autor juega literalmente con esto, pero le presenta al lector un espacio de empatía, pues el personaje a pesar de haber adquirido mucha “sabiduría”, pudo aprender que otros le podían hacer lomismo.

 

Aquí los libros cobran vida pero no a través de la creación de mundos posibles para un lector, sino que los libros asumen un rol activo y pueden comerse “literalmente al personaje”: Así mismo  los libros le enseñaran a Enrique a a través de esta conducta desmedida, podría sufrir estragos como enfermarse y ponerse verde y que todos los conocimientos ingeridos no servían de nada y su sabiduría dejaría de ser tal, hasta dejarle en ridículo.

 

Lo interesante es que el personaje encuentra su propio camino y solución y llega a encontrar “el sentido de la lectura” y comprende que el acto de leer, puede ser entretenido  y que la lectura le abriría ese mundo a la entretención y el conocimiento que tanto buscaba.

 

El libro es atrayente el primera instancia por su título, luego por su formato , cuando uno comienza a leerlo se da cuenta de que un título tan literal  se refuerza con las tapas mordidas, pero que al leerlo se rompe la historia y el “supuesto del niño lector modelo”, se crea una historia nueva cuando Enrique comienza a leer y deja de comer libros literalmente.

 

El texto da cuenta de una historia literal, del niño comelibros y rompe paradigmas tanto en lectores como mediadores. El presenta imágenes, secuenciales, y van complementando la historia. Las ilustraciones son tan poderosas, que el lector leyéndolas puede percibir las consecuencias de devorar textos y vive en cuerpo propio el proceso que vive Enrique como devorador.

 

El autor corrobora la historia con las imágenes y ayuda al lector  a vivir  la “devoración de textos” a tal punto, que uno agradece que los libros cobren vida  propia y le enseñen al personaje a respetarlos y descubrirlos en concordancia con el fin para elque fueron creados.

 

La propuesta del autor, es atrevida  y rompe los cánones, pues el lector sabe que los libros no son ingeribles y que así no es la forma de aprender. Lo interesante es que el autor, al dar vida a los libros, lleva al lector al proceso empatía y esperando que Enrique haga lo correcto.

 

Un final feliz para una historia del niño comelibros, que descubre a través de su propio malestar físico, lo que es lastimar a otros y aprender a disfrutar los libros y descubre el placer de leer, siendo recompensado con el conocimiento que tanto busca.

Un libro que todo mediador debe trabajar con niños desde 3 que gustan del libro álbum, hasta niños de 7 u 8 años, ya que estos últimos están aprendiendo a leer y son altamente influenciables, por lo que los buenos modelos lectores son fundamentales en este momento.

La historia propuesta permite abordar el tema de la lectura placentera con naturalidad y se puede trabajar en actividades de animación lectora en aulas y bibliotecas y también puede ser usado por padres en el hogar.

 

Permite el juego, la lectura en voz alta, el uso del cuerpo y la voz en la narración y mostrar las ilustraciones.  Puede trabajarse con grupos de niños y generar un espacio de intercambio en torno al gusto por la lectura , ya que los lectores pueden identificarse con Enrique en sus etapas y serán los mismos lectores los que decidan el camino a seguir.

Lo ideal es trabajarlo en ambiente distendido y no formal, ya que el libro rompe paradigmas en torno a los libros y la lectura, entonces lo propicio puede ser que los lectores estén en media luna, con el mediador mostrando las imágenes y narrando el texto.

 

 

3.- Libro:Los misterios del Señor Burdick de Chris Van Allburg

 

A primera vista este libro llama la atención por la calidad de  su tapa, con una ilustración realista de gran calidad en matices de blanco y negro (luces y sombras) , remontando a principios del siglo pasado. El uso del blanco ynegro y el título van altamente enlazados, porque de inmediato uno asocia ambos elementos, con el misterio.Así mismo,la imagen que refleja a un grupo de niños preadolescentes que juegan en un barco imaginario pues están sobre rieles de trenes, llevan a pensar de inmediato en los juegos e imaginación de los posibles protagonistas.

 

Ya en la introducción el mediador descubre que es una fuente inagotable de posibles historias, pues el libro recopila una serie de ilustraciones  que pueden representar miles de historias, llamando al lector a crear sus propias historias.

 

El autor realiza una propuesta más que interesante pues rompe cánones literarios, cada ilustración entrega sólo un título y u epígrafe, llamando al lector a crear e imaginar su propia historia, darle un inicio, desarrollo y final acorde a su propio mundo y percepciones. Las imágenes llaman a la interacción, a buscar un sentido personal   y diálogo propio. Cada ilustración proporciona al lector circuntancias, hechos y debe ser él mismo quién les de vida y dinamismo.

 

Una obra que los mediadores de lectura deben aprovechar para jugar con la creación de mundos propios, la imaginación del lector . Sobre todo un lector que está en la búsqueda de sus propias emociones y aventuras. Una obra para trabajar distendidamente en aula o bibliotecas, dirigiéndose a dos tipos de público:

 

Desde 9 años pues en esta etapa, les gusta descubrir otros mundos y entornos y también situaciones cotidianas que les afectan. En este sentido aquí la obra según las ilustraciones presentadas es  personificada por niños de esta edad, permitiendo laempatíacon el lector, quien fácilmente podría identificarse en las situaciones dibujadas.

 

Y desde los 12 años a 14 años ya que este tipo de lector ya está en una etapa en que puede generar sus propias hipótesis y dedicir y sacar sus propias conclusiones de lo real e irreal, puede generar mundos creativos propios  y las imágenes presentan una gama de intereses que van desde la aventura, hasta el suspenso. En ambos grupos el mediador podría generar actividades que promuevan la propia creación literaria.

 

4.-Libro.“El almohadón de plumas”, en Cuentos de amor, de locura y de muerte, Horacio Quiroga de Editorial Andrés Bello.

 

La primera impresión de este cuento es que se trataba de una triste historia de amor entre dos jóvenes, encarcelados en sus propias emociones y personalidades, y a medida que se avanza en la lectura el lector va percibiendo un mal final.

 

Uno juega con la imaginación y cree que la historia puede mejorar pero finaliza con un desenlace trágico en donde la muerte de la protagonista, está casi anunciada. Esta muerte es un simbolismo, pues uno como lector asocia la muerte a una mala historia de amor, pero jamás imagina que la causa de la muerte, está realcionada con el almohadón de plumas.

 

El autor entrega una mirada distinta, rompe cánones pues en las historias de romance  correspondido, suele haber un final feliz. Aquí con la muerte el fin de la historia y Horacio Quiroga nos deriva a algo que el lector no imagina, a un final ilógico y frío, en donde el marido de Alicia parece harto de la enfermedad de su amada  y que al descubrir la razón de su muerte ni siquiera presenta dolor. Un final en donde el narrador realiza una fría reflexión sobre los parásitos de las aves.

 

Una obra que el mediador de lectura puede dirigir a preadolescentes y adolescentes, quienes se plantean el tema del amor y romance como un tópico relevante, en donde el tema del amor es un interés definido, lo interesante de la propuesta es que el final parece aterrador y lleno de suspenso, por lo que os jóvenes lectores podrían discutir temas como las relaciones de pareja, la importancia de demostrarse amor, la muerte, entre otros tópicos.

 

En cada una de las obras presentadas es importante que el mediador evalúe el público al que las va dirigir, realice actividades de animación en donde la participación sea voluntaria y genere espacios de intercambio y de opinión.

 

 

miércoles, 1 de mayo de 2013

¿CENSURA EN LA LITERATURA INFANTIL?


 

Tal cómo lo comentara en los artículos precedentes, intentar definir literatura infantil es una tarea casi infructuosa porque no existen parámetros estáticos para este fin. Podría decirse en primera instancia que la literatura infantil podría reducirse a la producción literaria dirigida a niños, en donde el autor en su creación bajo un género definido,  plasma una historia, personajes y una trama para ser leída por los niños. Esta premisa es simplista y errónea ya que bajo esta tesis podríamos decir, que los cánones de literatura para niños deben obedecer a estilos literarios puros, que reflejen sólo  temas para niños, marcados por una concepción de mundo delimitada por la propia sociedad, quien decide qué leen estos niños.

Bajo este enfoque, la producción literaria para niños estaría marcada exclusivamente por los hechos narrados por un autor en particular y despreciaríamos un enfoque más globalizado que incluya al autor (producción), al lector (receptor) y contexto, en donde los puntos de vista de ambos interactúan produciendo nuevos textos.

La obra literaria, en este sentido debe analizarse y valorarse considerando a su creador que está inserto en circunstancias sociales, artísticas y políticas determinadas , en donde su propia visualización del mundo y su experiencia de vida , inciden en su creación literaria. Y por otro lado el lector y receptor de la obra que se rodea de lo propio,  en un lugar y momento histórico,  tiene su propia experiencia de vida y estos elementos incidirán sin duda en su apropiación del texto. Es en este punto exacto, en donde los mediadores de lectura, especialistas, padres y docentes intentan elaborar un canon sobre literatura infantil.

Este canon estará a su vez delimitado por la propia visión del mediador en cuestión y allí radica la importancia de conocer la producción literaria que ofrece el mercado editorial, considerando la diversidad en repertorio y tendencias, intentando promover sus propios conceptos democratizadores de la lectura.

¿Qué deben leer los niños? Es una pregunta que ha estado presente desde los inicios del mundo literario infantil y en un intento de responder a la pregunta, puede surgir  peligrosamente la censura. Esta ha acompañado a la literatura como a cualquier otra expresión cultural y artística.

Entonces podríamos plantearnos la pregunta ¿De qué forma se presenta la censura en la literatura para niños? Y las respuestas podrían ser variadas, porque la censura aparece por parte de las instituciones; de la moral social imperante, de las condiciones del mercado editorial; de  la creencias religiosas y por cierto delos regímenes políticos imperantes y la censura se reflejará en prohibir autores y ediciones, cortar textos, los autores podrían autocensurarse acorde a los requerimientos sociales y editoriales, entre muchas otras formas.

En este contexto los mediadores de lectura como ya lo expresara previamente debemos velar por la diversidad  y por permitirle a los niños buscar sus propios intereses literarios, dando paso a la lectura placentera y estética y no sólo a la lectura moralizadora y formadora que pesa profundamente en los criterios de selección pedagógicos de las aulas y en la primera selección de padres y apoderados.

Me atrevería a sostener que las instituciones son las que generan la  censura al momento de promover literatura o seleccionar literatura para niños. Estamos enmarcados en una serie de condicionantes valóricas sociales  que indican muchas veces “lo que es literariamente adecuado “ y por supuesto también está el mercado en donde muchos productores como editoriales  establecen lo que debe publicarse” , lo que está marcado por el consumo, en donde la literatura pasa a ser un bien más.

 

No obstante lo anterior, existen canales paralelos de difusión y hoy con el aporte de la tecnología y TICs, la producción literaria vedada, llega de igual modo a los lectores.

Muchos países latinoamericanos vivimos la censura durante los períodos de dictadura y esto no se reflejó sólo en la producción literaria y el mercado editorial, sino también en la libertad de expresión, que hizo que muchos autores fuesen “vedados” y prohibidos por considerarse su literatura subversiva, rupturista o simplemente opositora a los modelos políticos imperantes.

Argentina en este sentido, ha discutido profusamente este tema y muchos de sus autores durante la dictadura fueron duramente atacados, se les prohibió trabajar  y las quemas de libros hacían recordar oscuros episodios de la Iglesia en el período de la Inquisición.  Chile también vivió oscuros episodios y famosas fueron las quemas de libros de la Biblioteca Nacional, efectuadas por militares.

La censura en nuestro país, llegó a todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos afectando las libertades universales. La producción editorial se redujo a niveles extraordinarios y la larga trayectoria de editorial Zig Zag  declinó. Se cerró editorial Quimantú y los libros ofrecidos a los niños en las aulas, no pasaban de clásicos  y las selecciones de los libros de textos eran estudiadas y visadas sigilosamente en el Ministerio de Educación.  Los criterios aquí aplicados en censura fueron estrictamente políticos, se esperaba una población obediente, sin libertad de opinión y expresión.

Un artículo titulado “ Literatura post dictadura “ [1]expresa que la literatura de ficción y la novela negra fueron la forma en que se expresara a través de las letras los anhelos de libertad y justicia. Dice “: Dadas las condiciones de aislamiento en esos tiempos (los espectáculos, la vida nocturna y los viajes eran prácticamente imposibles); se vuelve a los autores clásicos. Lo anterior redunda en una literatura diversa en temas, lenguajes y formas, en las que ambas generaciones expresan sus anhelos de libertad, así como sentimientos de solidaridad y justicia. De esta situación nace la llamada Literatura Chilena de Exilio, una literatura reflexiva sobre la historia reciente de Chile. Entre los representantes más conocidos de esta vertiente figuran nombres como Antonio Skarmeta, Poli Délano y y Ariel Dorfman”.  

Sin embargo registros y documentos que den cuenta de la censura en  literatura infantil en chile, son pocos y podría sintetizar en que la producción literaria existente fue regulada por los cánones sociales y políticos imperantes..

En el caso de Argentina se asemeja al nuestro, pero como sabemos  la nación hermana siempre ha tenido una prolífera vida literaria y cultural, en este caso me gustaría citar parte de un artículo de   Josefina Oliva  [2], quien  indica : “Una de las principales armas que utilizó el golpe de Estado de 1976 para derribar toda idea contraria al régimen fue un mecanismo de censura en la cultura que se reflejó en persecuciones y torturas a autores, prohibiciones de circulación de libros, canciones y otras expresiones; editoriales cerradas y bibliotecas vaciadas. Desde los mandos militares se pensaba que una de las principales formas de aniquilar al enemigo “subversivo”.

 

Por eso la cultura y la educación fueron el blanco adoptado por la denominada “Operación Claridad”. Esa ambición de acallar a toda una sociedad también se dejó ver en la literatura infantil y juvenil, donde se puso un especial énfasis no solamente en la circulación de las obras sino en sus autores y editoriales.

 

El plan de censura en la cultura instalado en la Argentina a partir del golpe de 1976 realizó un análisis minucioso de cada una de las obras, un detallado informe que estuvo en manos de intelectuales, sociólogos, historiadores, en fin, profesionales, de rango militar o de la sociedad civil. Muchos de los libros fueron censurados a través de decretos; otros por medio de notas, circulares o de listas negras, publicadas en diferentes medios o recibidas en instituciones educativas y bibliotecas. La mayoría de los decretos de prohibición fueron firmados por el ministro del Interior de la dictadura…”

 

Como ejemplo cito algunas obras infantiles censuradas en Argentina:

1.- Un elefante ocupa mucho espacio:                          

 

 

 Según el Fragmentos del informe de inteligencia consignado en el  Decreto 1774/73, Legajo Nº 2791L. CD Colección de documentos del Archivo de la DIPBA, Nº 6 Censura cultural durante la última dictadura militar Tomo I -1973-1983. Centro de documentación y archivo, se indica que[3]:

 

A- APRECIACIÓN (F.4): propicia la difusión de ideologías, doctrinas o sistemas políticos, económicos o sociales tendientes a derogar los principios sustentados por nuestra Constitución Nacional.

 

B- ANÁLISIS DE CONTENIDO: La presente publicación incluye quince cuentos escritos por Elsa Bornemann, destinados al público infantil. Todos ellos son narraciones breves, ágiles, donde se mezcla el humor, la acción, la fantasía.

 

A través de una breve síntesis podemos enumerarlos y analizarlos

de la siguiente manera:

[…]

Un elefante ocupa mucho espacio:

En este cuento, se evidencia la intencionalidad de la autora, a

través de una forma cooperante de disgregación social, tratando

de sembrar ideas disolventes en la mente infantil.

[…]

Caso Gaspar:

En este cuento existe por parte de la autora la intencionalidad de crear en la mente infantil imágenes distorsionadas de nuestro sistema de vida, utilizando para ello la forma del trabajador que intenta un cambio en las formas y que por ello es reprimido.

[…]

Pablo:

Este cuento está dedicado a Pablo Neruda, a quien se apologiza y con un lenguaje claro y accesible a los niños se les acerca al poeta chileno activo militante comunista.

Donde se cuentan las fechorías del Comesol:

 

En ese cuento, el tigre representa al sistema capitalista que oprime a los gatos, la clase trabajadora, situación que se mantiene hasta que los gatos unidos en defensa de sus intereses destruyen al Comesol.

[…]

En síntesis, aquí se muestra la lucha del proletariado con conciencia de clase contra el capitalismo al cual derrota.

Del análisis de esta publicación surge que los últimos cuatro analizados y que tienen como destinatario al público infantil poseen una finalidad de atroctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del acciona subversivo.

 

En función a lo expuesto, dado el contenido ideológico existente en la publicación, lesivo hacia nuestro sistema de vida occidental y cristiano y teniendo en cuenta fundamentalmente que la obra se dirige al público infantil, se propone la apreciación referida y su inclusión en lo dispuesto por la ley 20.840/74

 

2) Torre de Cubos de la autora Laura Devetach:   

 

 Según el  Boletín Nº 142, julio de 1979, realizado por el cual el Ministro de Educación de la Provincia de Santa Fe prohibió el uso de La torre de cubos en las escuelas de educación primaria. Extraído de Nogal Rossana “Literatura para chicos y memorias: colección de lecturas” en: Jelin, Kaufman (comps.) Subjetividad yfiguras de la memoria, S. XXI, Buenos Aires, 2006.

 

“Que el análisis de la obra “La torre de cubos” [4]se desprenden graves falencias como la simbología confusa, cuestionamientos ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético,ilimitada fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentales. Que algunos de los cuentos narraciones incluidos en el libro, atentan directamente al hecho formativo que debe presidir todo intento de comunicación, centrando su temática en los aspectos sociales como la crítica a la organización del trabajo, a la propiedad privada y al principio de autoridad enfrentando grupos sociales, raciales o económicos con base completamente materialista, como también cuestionando la vida familiar, distorsiones y giros de mal gusto, lo cual en vez de ayudar a construir, lleva a la destrucción de los valores tradicionales de nuestra cultura.”

 

3.- Cinco dedos                      

 

 

“La obra Publicado en la Argentina por Ediciones de la Flor, el cuento fue prohibido el 8 de febrero de 1977 —según la fecha del Boletín Oficial— por tener "finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica, propia del accionar subversivo". Un ejemplar de "Cinco dedos" fue comprado por la esposa de un coronel de Neuquén, que cuando vio el libro que tenían sus hijos se horrorizó. Una de las cosas que le había molestado era que la mano derrotada fuera verde, el color del uniforme de fajina del Ejército Nacional” [5]


 Esta realidad compleja y conflictiva de la literatura infantil ha despertado la atención de organismos internacionales UNESCO cuyas acciones van encaminadas a “ crear un estado de opinión que fomente una literatura infantil capaz de contribuir a educar socialmente al niño y en modo alguno a enfrentar a unos con otros alimentando rencores y odios basados en prejuicios de raza, de historia, o por los nacientes nacionalismos”[6].

Otra entidad vinculada a la Organización Internacional del Libro juvenil, más conocida por IBBY, ha lanzado un documento en el que se exhorta a todos a comprometerse a trabajar para asegurar a todos los niños primero «la facultad de leer» y en segundo lugar la capacidad de disponer de «una amplia y rica selección de libros que respondan a sus intereses y necesidades».

Se pretende que los niños «estén provistos de ideas e ideales y de la información e inspiración que necesitan para hacer un mundo mejor».

Y se parte de la base de que «más urgente aún» que el libro de texto «es la necesidad de una amplia variedad de libros para la lectura voluntaria y de entretenimiento».

Para éstos da la IBBY algunas pautas y sugerencias:

  • Libros de fantasía para ensanchar su imaginación, para guiarlos a cimas de inventiva artística o exploración científica jamás soñada anteriormente.
  • Libros que fomenten la amistad, la paz y el entendimiento: libros que presenten a otras personas con un medio de vida diferente; libros que presenten una variedad de grupos y culturas étnicas de manera positiva y no estereotipada.
  • Libros que preparen a los niños para vivir en armonía en un mundo interdependiente.
  • Libros que les hablen de su propia herencia étnica: historia, fábula, leyenda y folclore; libros escritos e ilustrados por personas íntimamente asociadas con su propia cultura, para alentar su propio desarrollo y darles un sentido de identidad personal.
  • Libros que aunque reconozcan el valor de las diferencias culturales, sin embargo subrayan las muchas cosas compartidas por toda la humanidad; libros que hablen de las necesidades humanas básicas y de los derechos humanos; libros que fomenten la preocupación por la tierra, el pequeño planeta en el cual vivimos.
  • Libros que estimulen el conocimiento de las primeras letras: libros que sean fáciles y al mismo tiempo interesantes, que mantengan en los principiantes el deseo de perfeccionar sus conocimientos.
  • Libros que inciten y alienten el espíritu de averiguación, para que los jóvenes se vean estimulados a seguir leyendo y aprendiendo.
  • Libros que muestren distintas profesiones y que den a los lectores juveniles los conocimientos prácticos necesarios para poder bastarse a sí mismos.
  • Libros para ampliar su comprensión de las vidas y problemas de otras personas y por tanto que les den una nueva percepción de sus propias vidas y problemas.
  • Hermosos libros con ilustraciones que despierten su sensibilidad; cuentos de hadas para maravillarse; historietas cómicas para reírse; relatos conmovedores para sus sentimientos.

 

Podría sintetizar entonces que la literatura infantil  no es un espacio ajeno a la censura y en este ámbito cobra de mayor  relevancia para algunos agentes políticos, culturales o sociales (instituciones), pues como sabemos la etapa de la niñez es el período en que el ser humano se forma y educa, y es importante delimitar y definir para ellos  “los libros que llegan a los niños”, pues de alguna manera se busca formar a estos pequeños bajo cánones y valores establecidos, ya sea por la moral, valores sociales y políticos.

Es este contexto, como mediadores debemos velar por entregar un buen repertorio a los niños, evitando la censura y considerar los postulados de IBBY, pero por sobre todo mantenernos actualizados y abiertos a esta gran expresión cultural que es la literatura, que es viva y dinámica.

La literatura sin duda refleja una visión del creador, pero cobra vida con la propia lectura del lector. ¡No tenemos derecho a decidir por ellos!.  La no censura en literatura pasa por la libertad del lector y debemos apoyar a padres y educadores y lectores, sólo así la literatura cobra vida propia y el lector se apropia de ella acorde a sus propios intereses y características.

 



[1] Urzúa Ajraz, Karla. Literatura post dictatura : una mirada hacia un pasado común (http://base.d-p-h.info/es/fiches/dph/fiche-dph-6664.html)

2.Oliva, Josefina. La censura en literatura infantil y juvenil durante la última dictadura (http://cedoc.infd.edu.ar).
[3] Oliva, Josefina. La censura en literatura infantil y juvenil durante la última dictadura (http://cedoc.infd.edu.ar).
[4] Oliva, Josefina. La censura en literatura infantil y juvenil durante la última dictadura (http://cedoc.infd.edu.ar).
[5] http://www.taringa.net/posts/info/16494232/Libros-infantiles-prohibidos-por-la-Dictadura.html
[6] http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/aproximacion-a-la-literatura-infantil--0/html/ffbc769e-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html