Tal cómo lo
comentara en los artículos precedentes, intentar definir literatura infantil es
una tarea casi infructuosa porque no existen parámetros estáticos para este
fin. Podría decirse en primera instancia que la literatura infantil podría
reducirse a la producción literaria dirigida a niños, en donde el autor en su
creación bajo un género definido, plasma
una historia, personajes y una trama para ser leída por los niños. Esta premisa
es simplista y errónea ya que bajo esta tesis podríamos decir, que los cánones
de literatura para niños deben obedecer a estilos literarios puros, que
reflejen sólo temas para niños, marcados
por una concepción de mundo delimitada por la propia sociedad, quien decide qué
leen estos niños.
Bajo este
enfoque, la producción literaria para niños estaría marcada exclusivamente por
los hechos narrados por un autor en particular y despreciaríamos un enfoque más
globalizado que incluya al autor (producción), al lector (receptor) y contexto,
en donde los puntos de vista de ambos interactúan produciendo nuevos textos.
La obra
literaria, en este sentido debe analizarse y valorarse considerando a su
creador que está inserto en circunstancias sociales, artísticas y políticas
determinadas , en donde su propia visualización del mundo y su experiencia de
vida , inciden en su creación literaria. Y por otro lado el lector y receptor
de la obra que se rodea de lo propio, en
un lugar y momento histórico, tiene su
propia experiencia de vida y estos elementos incidirán sin duda en su
apropiación del texto. Es en este punto exacto, en donde los mediadores de
lectura, especialistas, padres y docentes intentan elaborar un canon sobre
literatura infantil.
Este canon
estará a su vez delimitado por la propia visión del mediador en cuestión y allí
radica la importancia de conocer la producción literaria que ofrece el mercado
editorial, considerando la diversidad en repertorio y tendencias, intentando
promover sus propios conceptos democratizadores de la lectura.
¿Qué deben
leer los niños? Es una pregunta que ha estado presente desde los inicios del
mundo literario infantil y en un intento de responder a la pregunta, puede surgir
peligrosamente la censura. Esta ha
acompañado a la literatura como a cualquier otra expresión cultural y
artística.
Entonces
podríamos plantearnos la pregunta ¿De qué forma se presenta la censura en la
literatura para niños? Y las respuestas podrían ser variadas, porque la censura
aparece por parte de las instituciones; de la moral social imperante, de las condiciones
del mercado editorial; de la creencias
religiosas y por cierto delos regímenes políticos imperantes y la censura se
reflejará en prohibir autores y ediciones, cortar textos, los autores podrían
autocensurarse acorde a los requerimientos sociales y editoriales, entre muchas
otras formas.
En este
contexto los mediadores de lectura como ya lo expresara previamente debemos
velar por la diversidad y por permitirle
a los niños buscar sus propios intereses literarios, dando paso a la lectura
placentera y estética y no sólo a la lectura moralizadora y formadora que pesa
profundamente en los criterios de selección pedagógicos de las aulas y en la
primera selección de padres y apoderados.
Me atrevería a
sostener que las instituciones son las que generan la censura al momento de promover literatura o seleccionar
literatura para niños. Estamos enmarcados en una serie de condicionantes
valóricas sociales que indican muchas
veces “lo que es literariamente adecuado “ y por supuesto también está el
mercado en donde muchos productores como editoriales establecen lo que debe publicarse” , lo que
está marcado por el consumo, en donde la literatura pasa a ser un bien más.
No obstante lo
anterior, existen canales paralelos de difusión y hoy con el aporte de la
tecnología y TICs, la producción literaria vedada, llega de igual modo a los
lectores.
Muchos países
latinoamericanos vivimos la censura durante los períodos de dictadura y esto no
se reflejó sólo en la producción literaria y el mercado editorial, sino también
en la libertad de expresión, que hizo que muchos autores fuesen “vedados” y
prohibidos por considerarse su literatura subversiva, rupturista o simplemente
opositora a los modelos políticos imperantes.
Argentina en
este sentido, ha discutido profusamente este tema y muchos de sus autores
durante la dictadura fueron duramente atacados, se les prohibió trabajar y las quemas de libros hacían recordar
oscuros episodios de la Iglesia en el período de la Inquisición. Chile también vivió oscuros episodios y
famosas fueron las quemas de libros de la Biblioteca Nacional, efectuadas por militares.
La censura en
nuestro país, llegó a todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos afectando
las libertades universales. La producción editorial se redujo a niveles
extraordinarios y la larga trayectoria de editorial Zig Zag declinó. Se cerró editorial Quimantú y los
libros ofrecidos a los niños en las aulas, no pasaban de clásicos y las selecciones de los libros de textos
eran estudiadas y visadas sigilosamente en el Ministerio de Educación. Los criterios aquí aplicados en censura fueron
estrictamente políticos, se esperaba una población obediente, sin libertad de opinión
y expresión.
Un artículo titulado “ Literatura post
dictadura “ [1]expresa que la literatura
de ficción y la novela negra fueron la forma en que se expresara a través de
las letras los anhelos de libertad y justicia. Dice “: Dadas las condiciones de aislamiento en
esos tiempos (los espectáculos, la vida nocturna y los viajes eran
prácticamente imposibles); se vuelve a los autores clásicos. Lo anterior
redunda en una literatura diversa en temas, lenguajes y formas, en las que
ambas generaciones expresan sus anhelos de libertad, así como sentimientos de
solidaridad y justicia. De esta situación nace la llamada Literatura Chilena de
Exilio, una literatura reflexiva sobre la historia reciente de Chile. Entre los
representantes más conocidos de esta vertiente figuran nombres como Antonio
Skarmeta, Poli Délano y y Ariel Dorfman”.
Sin embargo registros y documentos que den
cuenta de la censura en literatura
infantil en chile, son pocos y podría sintetizar en que la producción literaria
existente fue regulada por los cánones sociales y políticos imperantes..
En el caso de Argentina se asemeja al
nuestro, pero como sabemos la nación
hermana siempre ha tenido una prolífera vida literaria y cultural, en este caso
me gustaría citar parte de un artículo de
Josefina Oliva [2],
quien indica : “Una de las principales
armas que utilizó el golpe de Estado de 1976 para derribar toda idea contraria
al régimen fue un mecanismo de censura en la cultura que se reflejó en
persecuciones y torturas a autores, prohibiciones de circulación de libros, canciones
y otras expresiones; editoriales cerradas y bibliotecas vaciadas. Desde los mandos
militares se pensaba que una de las principales formas de aniquilar al enemigo
“subversivo”.
Por eso la cultura y la educación fueron el blanco adoptado por
la denominada “Operación Claridad”. Esa ambición de acallar a toda una sociedad
también se dejó ver en la literatura infantil y juvenil, donde se puso un
especial énfasis no solamente en la circulación de las obras sino en sus
autores y editoriales.
El plan de censura en la cultura instalado en la Argentina a
partir del golpe de 1976 realizó un análisis minucioso de cada una de las
obras, un detallado informe que estuvo en manos de intelectuales, sociólogos,
historiadores, en fin, profesionales, de rango militar o de la sociedad civil. Muchos
de los libros fueron censurados a través de decretos; otros por medio de notas,
circulares o de listas negras, publicadas en diferentes medios o recibidas en
instituciones educativas y bibliotecas. La mayoría de los decretos de
prohibición fueron firmados por el ministro del Interior de la dictadura…”
Como ejemplo
cito algunas obras infantiles censuradas en Argentina:
1.- Un elefante ocupa mucho espacio:
Según el Fragmentos del informe de inteligencia consignado en el Decreto 1774/73, Legajo Nº 2791L. CD Colección
de documentos del Archivo de la DIPBA, Nº 6 Censura cultural durante la última dictadura
militar Tomo I -1973-1983. Centro de documentación y archivo, se indica que[3]:
“A- APRECIACIÓN (F.4): propicia la difusión de ideologías, doctrinas o sistemas
políticos, económicos o sociales tendientes a derogar los principios
sustentados por nuestra Constitución Nacional.
B- ANÁLISIS DE CONTENIDO: La presente
publicación incluye quince cuentos escritos por Elsa Bornemann, destinados al
público infantil. Todos ellos son narraciones breves, ágiles, donde se mezcla
el humor, la acción, la fantasía.
A través de una breve síntesis podemos
enumerarlos y analizarlos
de la siguiente manera:
[…]
Un elefante ocupa mucho espacio:
En este cuento, se evidencia la
intencionalidad de la autora, a
través de una forma cooperante de
disgregación social, tratando
de sembrar ideas disolventes en la
mente infantil.
[…]
Caso Gaspar:
En este cuento existe por parte de la
autora la intencionalidad de crear en la mente infantil imágenes distorsionadas
de nuestro sistema de vida, utilizando para ello la forma del trabajador que
intenta un cambio en las formas y que por ello es reprimido.
[…]
Pablo:
Este cuento está dedicado a Pablo
Neruda, a quien se apologiza y con un lenguaje claro y accesible a los niños se
les acerca al poeta chileno activo militante comunista.
Donde se cuentan las fechorías del
Comesol:
En ese cuento, el tigre representa al
sistema capitalista que oprime a los gatos, la clase trabajadora, situación que
se mantiene hasta que los gatos unidos en defensa de sus intereses destruyen al
Comesol.
[…]
En síntesis, aquí se muestra la lucha
del proletariado con conciencia de clase contra el capitalismo al cual derrota.
Del análisis de esta publicación surge
que los últimos cuatro analizados y que tienen como destinatario al público
infantil poseen una finalidad de atroctrinamiento que resulta preparatoria a la
tarea de captación ideológica del acciona subversivo.
En función a lo expuesto, dado el
contenido ideológico existente en la publicación, lesivo hacia nuestro sistema
de vida occidental y cristiano y teniendo en cuenta fundamentalmente que la obra
se dirige al público infantil, se propone la apreciación referida y su
inclusión en lo dispuesto por la ley 20.840/74
2) Torre de Cubos de la autora Laura Devetach:
Según el Boletín Nº 142, julio de 1979, realizado por
el cual el Ministro de Educación de la Provincia de Santa Fe prohibió el uso de
La torre de cubos en las escuelas de educación primaria. Extraído de Nogal
Rossana “Literatura para chicos y memorias: colección de lecturas” en: Jelin,
Kaufman (comps.) Subjetividad yfiguras de la memoria, S. XXI, Buenos Aires,
2006.
“Que el análisis de la obra “La torre de cubos” [4]se
desprenden graves falencias como la simbología confusa, cuestionamientos
ideológicos-sociales, objetivos no adecuados al hecho estético,ilimitada
fantasía, carencia de estímulos espirituales y trascendentales. Que algunos de
los cuentos narraciones incluidos en el libro, atentan directamente al hecho
formativo que debe presidir todo intento de comunicación, centrando su temática
en los aspectos sociales como la crítica a la organización del trabajo, a la
propiedad privada y al principio de autoridad enfrentando grupos sociales,
raciales o económicos con base completamente materialista, como también
cuestionando la vida familiar, distorsiones y giros de mal gusto, lo cual en
vez de ayudar a construir, lleva a la destrucción de los valores tradicionales
de nuestra cultura.”
3.- Cinco dedos
“La obra Publicado en la Argentina por Ediciones de la Flor, el
cuento fue prohibido el 8 de febrero de 1977 —según la fecha del Boletín
Oficial— por tener "finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria
a la tarea de captación ideológica, propia del accionar subversivo". Un
ejemplar de "Cinco dedos" fue comprado por la esposa de un coronel de
Neuquén, que cuando vio el libro que tenían sus hijos se horrorizó. Una de las
cosas que le había molestado era que la mano derrotada fuera verde, el color
del uniforme de fajina del Ejército Nacional” [5]
Esta realidad compleja y conflictiva
de la literatura infantil ha despertado la atención de organismos
internacionales UNESCO cuyas acciones van encaminadas a “ crear
un estado de opinión que fomente una literatura infantil capaz de contribuir a
educar socialmente al niño y en modo alguno a enfrentar a unos con otros
alimentando rencores y odios basados en prejuicios de raza, de historia, o por
los nacientes nacionalismos”[6].
Otra entidad
vinculada a la Organización Internacional del Libro juvenil,
más conocida por IBBY, ha lanzado un documento en el que se exhorta a todos a
comprometerse a trabajar para asegurar a todos los niños primero «la facultad
de leer» y en segundo lugar la capacidad de disponer de «una amplia y rica
selección de libros que respondan a sus intereses y necesidades».
Se
pretende que los niños «estén provistos de ideas e ideales y de la información
e inspiración que necesitan para hacer un mundo mejor».
Y
se parte de la base de que «más urgente aún» que el libro de texto «es la
necesidad de una amplia variedad de libros para la lectura voluntaria y de
entretenimiento».
- Libros de fantasía para ensanchar su
imaginación, para guiarlos a cimas de inventiva artística o exploración
científica jamás soñada anteriormente.
- Libros que fomenten la amistad, la paz y el
entendimiento: libros que presenten a otras personas con un medio de vida
diferente; libros que presenten una variedad de grupos y culturas étnicas
de manera positiva y no estereotipada.
- Libros que preparen a los niños para vivir en
armonía en un mundo interdependiente.
- Libros que les hablen de su propia herencia
étnica: historia, fábula, leyenda y folclore; libros escritos e ilustrados
por personas íntimamente asociadas con su propia cultura, para alentar su
propio desarrollo y darles un sentido de identidad personal.
- Libros que aunque reconozcan el valor de las
diferencias culturales, sin embargo subrayan las muchas cosas compartidas
por toda la humanidad; libros que hablen de las necesidades humanas
básicas y de los derechos humanos; libros que fomenten la preocupación por
la tierra, el pequeño planeta en el cual vivimos.
- Libros que estimulen el conocimiento de las
primeras letras: libros que sean fáciles y al mismo tiempo interesantes,
que mantengan en los principiantes el deseo de perfeccionar sus
conocimientos.
- Libros que inciten y alienten el espíritu de
averiguación, para que los jóvenes se vean estimulados a seguir leyendo y
aprendiendo.
- Libros que muestren distintas profesiones y
que den a los lectores juveniles los conocimientos prácticos necesarios
para poder bastarse a sí mismos.
- Libros para ampliar su comprensión de las
vidas y problemas de otras personas y por tanto que les den una nueva
percepción de sus propias vidas y problemas.
- Hermosos libros con ilustraciones que despierten
su sensibilidad; cuentos de hadas para maravillarse; historietas cómicas
para reírse; relatos conmovedores para sus sentimientos.
Podría sintetizar entonces que la
literatura infantil no es un espacio
ajeno a la censura y en este ámbito cobra de mayor relevancia para algunos agentes políticos,
culturales o sociales (instituciones), pues como sabemos la etapa de la niñez
es el período en que el ser humano se forma y educa, y es importante delimitar
y definir para ellos “los libros que
llegan a los niños”, pues de alguna manera se busca formar a estos pequeños bajo cánones y valores establecidos, ya sea por la moral,
valores sociales y políticos.
Es este contexto, como mediadores
debemos velar por entregar un buen repertorio a los niños, evitando la censura
y considerar los postulados de IBBY, pero por sobre todo mantenernos
actualizados y abiertos a esta gran expresión cultural que es la literatura,
que es viva y dinámica.
La literatura sin duda refleja una
visión del creador, pero cobra vida con la propia lectura del
lector. ¡No tenemos derecho a decidir por ellos!.
La no censura en literatura pasa por la libertad del lector y debemos apoyar
a padres y educadores y lectores, sólo así la literatura cobra vida propia y el lector se apropia de ella acorde a sus propios intereses y características.
[1] Urzúa
Ajraz, Karla. Literatura post dictatura :
una mirada hacia un pasado común (http://base.d-p-h.info/es/fiches/dph/fiche-dph-6664.html)
[3] Oliva, Josefina. La censura en literatura infantil y
juvenil durante la última dictadura (http://cedoc.infd.edu.ar).
[4] Oliva, Josefina. La censura en literatura infantil y
juvenil durante la última dictadura (http://cedoc.infd.edu.ar).
[5] http://www.taringa.net/posts/info/16494232/Libros-infantiles-prohibidos-por-la-Dictadura.html
[6] http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/aproximacion-a-la-literatura-infantil--0/html/ffbc769e-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html