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martes, 30 de julio de 2013

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA: ANIMACIÓN LECTORA


Cuando un mediador  reflexiona en torno a las actividades que diseña para realizar animación lectora, necesita obligatoriamente detenerse y reposar, porque este proceso implica responder considerando a los otros actores relevantes.

El primero se relaciona con el mediador mismo, Aquí hay que ver las destrezas que cada uno tiene al respecto, sus conocimientos en animación, sus aciertos en la selección literaria, sus propias capacidades en planificación  y su acercamiento hacia el otro , “el lector”.

Muchas veces planificamos pensando en nosotros mismos, nos ponemos metas y llenamos de indicadores y vamos olvidando en el camino dos cosas vitales: el lector  y el placer que buscamos al leer.  Este placer que queremos provocar en el otro, muchas veces queda estancado en el proceso del diseño y planificación.

El segundo actor relevante es el libro mismo, “la obra literaria”, que cobra vida  sólo si quien la recibe, llega a sentirse vinculado a ella. Porque es el propio lector quien dará un significado a esta.

La experiencia recientemente realizada en el diplomado, me entregó elementos diversos y debo asegurar que intentar siquiera integrarlos todos en la planificación de una actividad lectora, para llevarla luego a la práctica, fue un ejercicio completo, que implicó un gran proceso reflexivo.

Porque tal como lo expresan las especialistas Carolina Ojeda y Claudia Olavarría[1], “animar” es mover. Ellas definen este proceso como “dar alma, mover, motivar, dinamizar, comunicar” y ciertamente  las actividades diseñadas buscaban esto.

Cada planificación planteada buscaba provocar en la audiencia y las lectores (as) este proceso de dinamización y uno como mediador  busca ser partícipe de este proceso que las autoras mencionan  como, “ un proceso que ayuda a crecer y potencia el desarrollo personal”.

Porque de la planificación y el diseño a la praxis, puede existir una brecha importante y sólo lo podemos percibir cuando realizamos la actividad y vemos que ese lector que nos escucha, vive la historia, se interesa en ella, va asociando sus experiencias, se vincula y finalmente establece un diálogo con nosotros.

Una búsqueda larga que busca un aparente sencillo final, que es que el lector se mueva o acerque a la lectura, de un modo vivo y emotivo. En definitiva que le “pase algo” y que disfrute, no sólo lo leído, sino que busque más allá y desarrolle un comportamiento positivo hacia la lectura.

Realizando esta actividad he comprendido en mayor medida la definición de la animación lectora que expresa Marina Colasanti  y cito “….. sólo la conmoción interna que el lector / oyente experimente con la lectura provocará el regreso, una y otra vez, a los libros; de esta manera, sólo cuando sentimos este placer tan indescriptible por leer, nos habituamos a hacerlo. No porque estemos acostumbrados, sino porque lo necesitamos”.. Porque en proceso, no pude evitar pasar a ser lectora.

El  diseño de la actividad, significó no pocas horas de lectura y búsqueda, porque en el diseño de una actividad sentí que era necesario aumentar y plantear un proceso y diseñar la menos varias intervenciones.

Porque cambié de lugar y pensé como lector…reflexioné…¿me sentiría motivada con una sola lectura? y me respondí inmediatamente que no. Porque la lectura y el gusto por ella es un proceso como de desgustación, de búsqueda y de saboreo, hasta encontrar algo que nos place… La cosa no es instantánea.

Cada uno de los contendidos vistos, cobró vida… el generar una vinculación afectiva con la obra y con quien lee , considerar la selección, la edad del lector, sus gustos, la estrategia, dar un sentido a la acción, buscando que el lector en cualquiera de sus edades se sintiera al menos identificado o que percibiese que esa lectura le permitía ponerse en el lugar de otros y viceversa, abrirle mundos, imaginación y aquí cobran vida de nuevo las palabras de Marina Colasanti  “Sólo en el momento en que el lector / participante de la animación lectora se conecta con una historia, se ve reflejado en el personaje, descubre que a alguien más le pasa lo mismo que a él; cuando algo en la ilustración, cuando una palabra o una situación genera una reacción en su interior, comenzará a sentir la necesidad de leer más y la práctica lectora se hará habitual.

Pero mágicamente esto también me pasó a mí, porque para seleccionar tuve que leer y vivir varias de las historias y  textos sugeridos para la actividad y reconocí otro de los aspectos indicados en la teoría de este curso que se relacionan con el mediador. Porque tal como lo indican Ojeda y Olavarría[2] “al seleccionar un texto para leer en voz alta, este debe ser del agrado de quien lee. No podemos pretender que la audiencia se cautive con un libro que no le gusta al animador. Debemos concebir la actividad de animación lectora como una instancia placentera, entretenida, lúdica”.

 

En definitiva cada contenido entregado fue de sumo aporte para el diseño y aplicabilidad de la actividad. Nada sobró, nada estaba demás y aunque en ocasiones aparecen observaciones que parecen evidentes cuando uno va leyendo los contenidos, uno se da cuenta en la etapa posterior que todo es relevante.

 

No hay recetas fijas,  hay consejos, sugerencias  y los  contenidos del manual de animación lectora y de lectura en voz alta, pueden llegar a constituir  futuros compañeros de trabajo.

 

La animación de la lectura es un proceso estimulador y la su efectividad dependerá sin duda de “su preparación y realización” y sin duda comparto lo citado por las autoras “es necesario comprender cuáles son las características que hacen que tras una actividad de lectura, hayamos iniciado la construcción de un lector”.

Sin duda además para realizar ambas actividades el mediador constata que “no  basta con tener libros, saber nombres de autores, títulos y editoriales”. Uno debe como mediador convertirse en lector y vivir la emoción.

Como síntesis de la actividad puedo señalar que ambos procesos fueron todo un aprendizaje y que la lectura en voz alta fue el mayor de los desafíos. Porque sin duda, laboralmente paso diseñando acciones y actividades de fomento lector asociadas a una política cultural. Pero las de animación lectora muchas veces las dejo en manos más especializadas y descubrí un mundo entretenido, que gocé y que me permitió ponerme el  lugar del otro.

Leer un libro álbum mostrando la imagen, leer de lado, proyectar la voz y no cometer ninguno de los errores que plantea el “Manual de lectura” de Jim Trelease, es un desafío…y tal vez mi animación dista bastante de la perfección, pero lo más importante es que lo disfruté demasiado. Porque las ocasiones en que leo es siempre para  adultos.

Busqué planificar actividades  pensando en el lector, su edad e intereses, leí y me remonté a mí misma en esas etapas, intenté según las recomendaciones de Ojeda realizar una lectura temática y progresiva, dos aspectos que en mi opinión son relevantes al momento de diseñar actividades de animación lectura.

Creo las actividades aisladas se pierden aunque buscamos que finalmente el lector llegue a leer placenteramente, pudiendo escoger una obra, no terminarla, cambiar de texto, leer, releer o dejar de leer. El mediador debe necesariamente realizar un trabajo previo, prepararse, leer los textos, vivirlos, ponerse en el lugar del otro y por cierto disfrutar la lectura.

El lector percibe eso, sabe si conocemos o no la historia, y  sabe si no la disfrutamos…

Tal vez mi mayor conclusión frente a este nuevo escenario que me planteo como mediadora y animadora a la lectura, sea reconocer que tengo uno de los potenciales más importantes en este ámbito, disfruto de la lectura, me lleno de emociones, la vivo y busco que otros sean parte de este maravilloso proceso.  Mis carencias las iré supliendo con la preparación, la teoría y la práctica.

Porque los  propósitos de la lectura:

  1. Propiciar la visualización de las propias experiencias y el descubrimiento de los intereses de los niños, niñas y jóvenes a través de los libros.
  2. Contribuir al desarrollo de la socialización de los niños y jóvenes en cuanto a elaborar y valorar sus propias opiniones y las de otros.
  3. Ampliar referentes culturales y estéticos de los niños y jóvenes, a través de la inmersión en el mundo de los libros.
  4. Potenciar el interés por leer para descubrir y comprender el sentido de diferentes tipos de textos, sean estos literarios, informativos, argumentativos, etc.

Los defino en mis propias palabras y busco que otros gocen cada palabra como yo hago ..porque la lectura es todo lo que se ha dicho… hay desarrollo lingüístico, cognitivo, nos otorga destrezas para distintos ámbitos de nuestra vida, pero sin duda nos abre a un mundo infinito y es una seducción constante, nos recrea y debemos buscar que otros puedan vivirla así de placentera.

 

 

 



[1] MANUAL DE ANIMACIÓN LECTORA. FUNDACIÓN LA FUENTE
[2] OJEDA Y OLAVARRÍA. Manual de animación lectora de Fundación La fuente.

lunes, 8 de julio de 2013

Animación a la lectura a través de cuatro obras literarias


A continuación presento un breve análisis de obras literarias en el contexto de la realización de actividades de animación a la lectura.

 

1.-Libro: Duerme negrito, Paloma Valdivia. FCE, 2012

 

Primera Impresión.

 
A primera vista “Duerme duerme negrito” de la destacada ilustradora chilena Palma Valdivia,  pareciera un libro álbum más, pero al abrirlo y leerlo de forma íntegra en su texto e imagen. Uno como lector se remonta al folclore infantil latinoamericano y por cierto el primer nexo es con la maternidad.

Como mediadora de lectura uno asocia se inmediato, el amor, las caricias y el cariño entre una madre y su hijo, entonces se produce ese nexo imaginario con un bebé.

 
Su portada lleva directo al mundo de la maternidad y al ser de tapa dura, uno como lector lo acaricia como imaginando acariciar a un bebé. Su título remonta  al mundo de nanas y canciones infantiles que todos escuchamos y llevamos internalizados. Un título lleno de sonidos y musicalidad, que me llevaron como lectora a entonar la famosa canción “duerme duerme negrito…”.

 
Es un libro que me encantó porque su formato y color me llevaron  a tocarlo, sentirlo antes de leerlo. Luego fui leyendo el texto y la imagen y mi mente fue jugando en una especie de ronda, nana infantil que llegué a sentir a un bebé entre mis brazos. Jugué mentalmente con sus piececitos y el sonido de los textos, que en su iteración permiten cantar y contar muchas veces la historia narrada.

 
Más allá del texto y la imagen que suaviza el fondo de la historia Es un libro para chicos pero que dependiendo si el lector ya puede reconocer ciertos elementos y situaciones sociales, , puede llevar a varios análisis. Es un libro que me hace cuestionar la realidad y el entorno, porque bajo las dulces nanas, se vislumbra una historia de trabajo desmedido por parte de la madre, se refleja la vida de sacrificadas mujeres campesinas  y también me remonta a épocas de esclavitud.
 

Un libro con bastantes simbolismos y con una cruda realidad social, que ha sido llevada al folclore en una nana o canción, que permite el juego, la repetición de palabras y se presenta lleno de colorido y alegría.

 
Me gustó la forma en que la autora, entrega su propia visión del trabajo femenino y permite a pequeños lectores que se identifiquen con la realidad, que a pasar de ser dura, porque se enlaza a la discriminación, racismo y trabajo desmedido de las mujeres en el campo, permite a los pequeños lectores identificarse positivamente con el pequeño bebé negro que está al cuidado cariñoso  de otra mujer, porque su madre trabaja hasta el cansancio.

 
El texto es maravilloso, casi una canción de cuna y juego de palabras, uno podría contar la historia una y otra vez, puede jugar con el ritmo de la voz, permite trabajar la lectura en un espacio distinto, por ejemplo con madres, y niños pequeños. Puede ser usado en aulas, bibliotecas y jardines infantiles , porque permite el contacto y genera un espacio afectivo y de alta emocionalidadentre el mediador y el lector, sobre todo si fuese una madre la que narra.

 

Tiene textos cortos y repetitivos, que facilitan la repetición y favorecen el juego con un lector. Sus colores llamativos  e hermosas ilustraciones, permiten que el niño observe un acto de amor puro entre una mujer y un niño y deje en un segundo plano el tema del arduo trabajo femenino.

 El texto se pone a dos niveles,  como una canción  que evoca cosas hermosas y en lo literal, una historia dura y cruda, se viste de dulzura y amor.

 
Sus ilustraciones, son hermosas, los colores llenan de vida un texto triste  y a su vez entregan una mirada de la autora, que entrega al lector una interesante visión de la mujer, la maternidad, enlazada a su entorno, acoplada con la naturaleza, respetándola, haciéndola parte de sí misma.

 

La historia , el texto y la imagen, entregan un equilibrio al mundo, un lado femenino, más abierto, generoso y armonioso.

 

Se puede trabajar con mujeres con bebés desde nueve meses , quienes pueden usar la rima, las caricias  y juegos que permite el texto, generando un espacio de emociones entre ella y el bebé, por los tonos de voz, ritmos, juegos, pausas y caricias y el niño puede tocar ymanipular al ser de tapa dura y en fuertes colores

 

El libro también puede trabajarse con niños más grandes  hasta 9 años, trabajando temas sociales  ya que la historia permite trabajar temas como el trabajo femenino, la maternidad, la dura realidad de muchos niños chilenos hoy que quedan al cuidado de otras mujeres.

 

Un libro que une el folclore, la rima y que presenta de un modo hermoso una dura realidad social.

 

 

 2.- Libro:El increíble Niño Comelibros de Oliver Jeffers. Fondo de Cultura Económica
 

Es un libro que sólo por su título llega a ser seleccionado por muchos mediadores de lectura, porque simboliza nuestro afán en convertir a todos los niños en “devoradores de libros”.  Sus imágenes a momentos se presentan secuenciales, presentando varios momentos en una  página y juega con la perspectiva y el espacio.  Cuando uno lo abre a primera vista se remonta a caricaturas y su narrador  nos va dando pistas de la relación de Enrique con los libros.  Una relación no tradicional ya que el personaje no tiene una relación afectiva con los libros, sino que éstos son más bien objeto de consumo casi alimenticio.  Entonces como mediadores, escogemos el libro como un ejemplo concreto de lo que “no son los libros”o dicho de otro modo, ejemplificamos claramente “la no relación” que  tiene este niño con los libros.

 

Un libro que juega con las páginas e imágenes y nos sirve para romper paradigmas tradicionales en torno a los libros y la literatura infantil, pues llama directamente al lector a una incongruencia, pues le decimos  “hay un niño que come libros” y el autor juega literalmente con esto, pero le presenta al lector un espacio de empatía, pues el personaje a pesar de haber adquirido mucha “sabiduría”, pudo aprender que otros le podían hacer lomismo.

 

Aquí los libros cobran vida pero no a través de la creación de mundos posibles para un lector, sino que los libros asumen un rol activo y pueden comerse “literalmente al personaje”: Así mismo  los libros le enseñaran a Enrique a a través de esta conducta desmedida, podría sufrir estragos como enfermarse y ponerse verde y que todos los conocimientos ingeridos no servían de nada y su sabiduría dejaría de ser tal, hasta dejarle en ridículo.

 

Lo interesante es que el personaje encuentra su propio camino y solución y llega a encontrar “el sentido de la lectura” y comprende que el acto de leer, puede ser entretenido  y que la lectura le abriría ese mundo a la entretención y el conocimiento que tanto buscaba.

 

El libro es atrayente el primera instancia por su título, luego por su formato , cuando uno comienza a leerlo se da cuenta de que un título tan literal  se refuerza con las tapas mordidas, pero que al leerlo se rompe la historia y el “supuesto del niño lector modelo”, se crea una historia nueva cuando Enrique comienza a leer y deja de comer libros literalmente.

 

El texto da cuenta de una historia literal, del niño comelibros y rompe paradigmas tanto en lectores como mediadores. El presenta imágenes, secuenciales, y van complementando la historia. Las ilustraciones son tan poderosas, que el lector leyéndolas puede percibir las consecuencias de devorar textos y vive en cuerpo propio el proceso que vive Enrique como devorador.

 

El autor corrobora la historia con las imágenes y ayuda al lector  a vivir  la “devoración de textos” a tal punto, que uno agradece que los libros cobren vida  propia y le enseñen al personaje a respetarlos y descubrirlos en concordancia con el fin para elque fueron creados.

 

La propuesta del autor, es atrevida  y rompe los cánones, pues el lector sabe que los libros no son ingeribles y que así no es la forma de aprender. Lo interesante es que el autor, al dar vida a los libros, lleva al lector al proceso empatía y esperando que Enrique haga lo correcto.

 

Un final feliz para una historia del niño comelibros, que descubre a través de su propio malestar físico, lo que es lastimar a otros y aprender a disfrutar los libros y descubre el placer de leer, siendo recompensado con el conocimiento que tanto busca.

Un libro que todo mediador debe trabajar con niños desde 3 que gustan del libro álbum, hasta niños de 7 u 8 años, ya que estos últimos están aprendiendo a leer y son altamente influenciables, por lo que los buenos modelos lectores son fundamentales en este momento.

La historia propuesta permite abordar el tema de la lectura placentera con naturalidad y se puede trabajar en actividades de animación lectora en aulas y bibliotecas y también puede ser usado por padres en el hogar.

 

Permite el juego, la lectura en voz alta, el uso del cuerpo y la voz en la narración y mostrar las ilustraciones.  Puede trabajarse con grupos de niños y generar un espacio de intercambio en torno al gusto por la lectura , ya que los lectores pueden identificarse con Enrique en sus etapas y serán los mismos lectores los que decidan el camino a seguir.

Lo ideal es trabajarlo en ambiente distendido y no formal, ya que el libro rompe paradigmas en torno a los libros y la lectura, entonces lo propicio puede ser que los lectores estén en media luna, con el mediador mostrando las imágenes y narrando el texto.

 

 

3.- Libro:Los misterios del Señor Burdick de Chris Van Allburg

 

A primera vista este libro llama la atención por la calidad de  su tapa, con una ilustración realista de gran calidad en matices de blanco y negro (luces y sombras) , remontando a principios del siglo pasado. El uso del blanco ynegro y el título van altamente enlazados, porque de inmediato uno asocia ambos elementos, con el misterio.Así mismo,la imagen que refleja a un grupo de niños preadolescentes que juegan en un barco imaginario pues están sobre rieles de trenes, llevan a pensar de inmediato en los juegos e imaginación de los posibles protagonistas.

 

Ya en la introducción el mediador descubre que es una fuente inagotable de posibles historias, pues el libro recopila una serie de ilustraciones  que pueden representar miles de historias, llamando al lector a crear sus propias historias.

 

El autor realiza una propuesta más que interesante pues rompe cánones literarios, cada ilustración entrega sólo un título y u epígrafe, llamando al lector a crear e imaginar su propia historia, darle un inicio, desarrollo y final acorde a su propio mundo y percepciones. Las imágenes llaman a la interacción, a buscar un sentido personal   y diálogo propio. Cada ilustración proporciona al lector circuntancias, hechos y debe ser él mismo quién les de vida y dinamismo.

 

Una obra que los mediadores de lectura deben aprovechar para jugar con la creación de mundos propios, la imaginación del lector . Sobre todo un lector que está en la búsqueda de sus propias emociones y aventuras. Una obra para trabajar distendidamente en aula o bibliotecas, dirigiéndose a dos tipos de público:

 

Desde 9 años pues en esta etapa, les gusta descubrir otros mundos y entornos y también situaciones cotidianas que les afectan. En este sentido aquí la obra según las ilustraciones presentadas es  personificada por niños de esta edad, permitiendo laempatíacon el lector, quien fácilmente podría identificarse en las situaciones dibujadas.

 

Y desde los 12 años a 14 años ya que este tipo de lector ya está en una etapa en que puede generar sus propias hipótesis y dedicir y sacar sus propias conclusiones de lo real e irreal, puede generar mundos creativos propios  y las imágenes presentan una gama de intereses que van desde la aventura, hasta el suspenso. En ambos grupos el mediador podría generar actividades que promuevan la propia creación literaria.

 

4.-Libro.“El almohadón de plumas”, en Cuentos de amor, de locura y de muerte, Horacio Quiroga de Editorial Andrés Bello.

 

La primera impresión de este cuento es que se trataba de una triste historia de amor entre dos jóvenes, encarcelados en sus propias emociones y personalidades, y a medida que se avanza en la lectura el lector va percibiendo un mal final.

 

Uno juega con la imaginación y cree que la historia puede mejorar pero finaliza con un desenlace trágico en donde la muerte de la protagonista, está casi anunciada. Esta muerte es un simbolismo, pues uno como lector asocia la muerte a una mala historia de amor, pero jamás imagina que la causa de la muerte, está realcionada con el almohadón de plumas.

 

El autor entrega una mirada distinta, rompe cánones pues en las historias de romance  correspondido, suele haber un final feliz. Aquí con la muerte el fin de la historia y Horacio Quiroga nos deriva a algo que el lector no imagina, a un final ilógico y frío, en donde el marido de Alicia parece harto de la enfermedad de su amada  y que al descubrir la razón de su muerte ni siquiera presenta dolor. Un final en donde el narrador realiza una fría reflexión sobre los parásitos de las aves.

 

Una obra que el mediador de lectura puede dirigir a preadolescentes y adolescentes, quienes se plantean el tema del amor y romance como un tópico relevante, en donde el tema del amor es un interés definido, lo interesante de la propuesta es que el final parece aterrador y lleno de suspenso, por lo que os jóvenes lectores podrían discutir temas como las relaciones de pareja, la importancia de demostrarse amor, la muerte, entre otros tópicos.

 

En cada una de las obras presentadas es importante que el mediador evalúe el público al que las va dirigir, realice actividades de animación en donde la participación sea voluntaria y genere espacios de intercambio y de opinión.