Cuando un mediador
reflexiona en torno a las actividades que diseña para realizar animación
lectora, necesita obligatoriamente detenerse y reposar, porque este proceso
implica responder considerando a los otros actores relevantes.
El primero se relaciona con el mediador mismo, Aquí hay
que ver las destrezas que cada uno tiene al respecto, sus conocimientos en
animación, sus aciertos en la selección literaria, sus propias capacidades en
planificación y su acercamiento hacia el
otro , “el lector”.
Muchas veces planificamos pensando en nosotros mismos, nos
ponemos metas y llenamos de indicadores y vamos olvidando en el camino dos
cosas vitales: el lector y el placer que
buscamos al leer. Este placer que
queremos provocar en el otro, muchas veces queda estancado en el proceso del
diseño y planificación.
El segundo actor relevante es el libro mismo, “la obra
literaria”, que cobra vida sólo si quien
la recibe, llega a sentirse vinculado a ella. Porque es el propio lector quien
dará un significado a esta.
La experiencia recientemente realizada en el diplomado, me
entregó elementos diversos y debo asegurar que intentar siquiera integrarlos
todos en la planificación de una actividad lectora, para llevarla luego a la
práctica, fue un ejercicio completo, que implicó un gran proceso reflexivo.
Porque tal como lo expresan las especialistas Carolina
Ojeda y Claudia Olavarría[1], “animar”
es mover. Ellas definen este proceso como “dar alma, mover, motivar,
dinamizar, comunicar” y ciertamente las
actividades diseñadas buscaban esto.
Cada planificación planteada
buscaba provocar en la audiencia y las lectores (as) este proceso de dinamización
y uno como mediador busca ser partícipe
de este proceso que las autoras mencionan
como, “ un proceso que ayuda a crecer y potencia el desarrollo
personal”.
Porque de la planificación y el
diseño a la praxis, puede existir una brecha importante y sólo lo podemos
percibir cuando realizamos la actividad y vemos que ese lector que nos escucha,
vive la historia, se interesa en ella, va asociando sus experiencias, se
vincula y finalmente establece un diálogo con nosotros.
Una búsqueda larga que busca un
aparente sencillo final, que es que el lector se mueva o acerque a la lectura,
de un modo vivo y emotivo. En definitiva que le “pase algo” y que disfrute, no
sólo lo leído, sino que busque más allá y desarrolle un comportamiento positivo
hacia la lectura.
Realizando esta actividad he comprendido en mayor medida
la definición de la animación lectora que expresa Marina Colasanti y cito “….. sólo la conmoción interna que el
lector / oyente experimente con la lectura provocará el regreso, una y otra
vez, a los libros; de esta manera, sólo cuando sentimos este placer tan
indescriptible por leer, nos habituamos a hacerlo. No porque estemos
acostumbrados, sino porque lo necesitamos”.. Porque en proceso, no pude evitar
pasar a ser lectora.
El diseño de la actividad, significó no pocas
horas de lectura y búsqueda, porque en el diseño de una actividad sentí que era
necesario aumentar y plantear un proceso y diseñar la menos varias
intervenciones.
Porque cambié de lugar y pensé
como lector…reflexioné…¿me sentiría motivada con una sola lectura? y me
respondí inmediatamente que no. Porque la lectura y el gusto por ella es un
proceso como de desgustación, de búsqueda y de saboreo, hasta encontrar algo
que nos place… La cosa no es instantánea.
Cada uno de los contendidos
vistos, cobró vida… el generar una vinculación afectiva con la obra y con quien
lee , considerar la selección, la edad del lector, sus gustos, la estrategia,
dar un sentido a la acción, buscando que el lector en cualquiera de sus edades
se sintiera al menos identificado o que percibiese que esa lectura le permitía
ponerse en el lugar de otros y viceversa, abrirle mundos, imaginación y aquí
cobran vida de nuevo las palabras de Marina Colasanti “Sólo en el momento en que el lector /
participante de la animación lectora se conecta con una historia, se ve
reflejado en el personaje, descubre que a alguien más le pasa lo mismo que a
él; cuando algo en la ilustración, cuando una palabra o una situación genera
una reacción en su interior, comenzará a sentir la necesidad de leer más y la
práctica lectora se hará habitual.
Pero mágicamente esto también me pasó a mí, porque para
seleccionar tuve que leer y vivir varias de las historias y textos sugeridos para la actividad y reconocí
otro de los aspectos indicados en la teoría de este curso que se relacionan con
el mediador. Porque tal como lo indican Ojeda y Olavarría[2]
“al seleccionar un texto para leer en voz alta, este debe ser del agrado de
quien lee. No podemos pretender que la audiencia se cautive con un libro que no
le gusta al animador. Debemos concebir la actividad de animación lectora como
una instancia placentera, entretenida,
lúdica”.
En definitiva cada contenido entregado fue de sumo aporte para el
diseño y aplicabilidad de la actividad. Nada sobró, nada estaba demás y aunque
en ocasiones aparecen observaciones que parecen evidentes cuando uno va leyendo
los contenidos, uno se da cuenta en la etapa posterior que todo es relevante.
No hay recetas fijas, hay
consejos, sugerencias y los contenidos del manual de animación lectora y
de lectura en voz alta, pueden llegar a constituir futuros compañeros de trabajo.
La animación de la lectura es un
proceso estimulador y la su efectividad dependerá sin duda de “su preparación y
realización” y sin duda comparto lo citado por las autoras “es necesario
comprender cuáles son las características que hacen que tras una actividad de
lectura, hayamos iniciado la construcción de un lector”.
Sin duda además para realizar
ambas actividades el mediador constata que “no basta con tener libros, saber nombres de
autores, títulos y editoriales”. Uno debe como mediador convertirse en lector y
vivir la emoción.
Como síntesis de la actividad
puedo señalar que ambos procesos fueron todo un aprendizaje y que la lectura en
voz alta fue el mayor de los desafíos. Porque sin duda, laboralmente paso
diseñando acciones y actividades de fomento lector asociadas a una política
cultural. Pero las de animación lectora muchas veces las dejo en manos más
especializadas y descubrí un mundo entretenido, que gocé y que me permitió
ponerme el lugar del otro.
Leer un libro álbum mostrando la
imagen, leer de lado, proyectar la voz y no cometer ninguno de los errores que
plantea el “Manual de lectura” de Jim Trelease, es un desafío…y tal vez mi animación
dista bastante de la perfección, pero lo más importante es que lo disfruté
demasiado. Porque las ocasiones en que leo es siempre para adultos.
Busqué planificar actividades pensando en el lector, su edad e intereses,
leí y me remonté a mí misma en esas etapas, intenté según las recomendaciones
de Ojeda realizar una lectura temática y progresiva, dos aspectos que en mi
opinión son relevantes al momento de diseñar actividades de animación lectura.
Creo las actividades aisladas se
pierden aunque buscamos que finalmente el lector llegue a leer placenteramente,
pudiendo escoger una obra, no terminarla, cambiar de texto, leer, releer o
dejar de leer. El mediador debe necesariamente realizar un trabajo previo,
prepararse, leer los textos, vivirlos, ponerse en el lugar del otro y por
cierto disfrutar la lectura.
El lector percibe eso, sabe si
conocemos o no la historia, y sabe si no
la disfrutamos…
Tal vez mi mayor conclusión frente
a este nuevo escenario que me planteo como mediadora y animadora a la lectura,
sea reconocer que tengo uno de los potenciales más importantes en este ámbito,
disfruto de la lectura, me lleno de emociones, la vivo y busco que otros sean
parte de este maravilloso proceso. Mis
carencias las iré supliendo con la preparación, la teoría y la práctica.
Porque los propósitos de la lectura:
- Propiciar la visualización de las propias
experiencias y el descubrimiento de los intereses de los niños, niñas y
jóvenes a través de los libros.
- Contribuir al desarrollo de la socialización de
los niños y jóvenes en cuanto a elaborar y valorar sus propias opiniones y
las de otros.
- Ampliar referentes culturales y estéticos de
los niños y jóvenes, a través de la inmersión en el mundo de los libros.
- Potenciar el interés por leer para descubrir y
comprender el sentido de diferentes tipos de textos, sean estos
literarios, informativos, argumentativos, etc.
Los defino en mis propias palabras
y busco que otros gocen cada palabra como yo hago ..porque la lectura es todo
lo que se ha dicho… hay desarrollo lingüístico, cognitivo, nos otorga destrezas
para distintos ámbitos de nuestra vida, pero sin duda nos abre a un mundo
infinito y es una seducción constante, nos recrea y debemos buscar que otros
puedan vivirla así de placentera.